La industria panadera de Mendoza atraviesa un panorama complicado, con ventas que han disminuido entre un 30% y 40% en comparación con el mismo período del año anterior. Según los empresarios del sector, la merma se debe al deterioro del poder adquisitivo de la población, que afecta el consumo en la mayoría de los rubros, incluido el de panificados.
A pesar de que la temporada de invierno, tradicionalmente un período de alta demanda para las panaderías, no presentó un repunte en las ventas como se esperaba, hay un dato positivo para destacar: los aumentos de precios fueron significativamente menores en 2024 en comparación con el año pasado. Mientras que en 2023 los incrementos fueron frecuentes, con más de diez ajustes en el precio de los productos, en 2024 se realizaron solo tres actualizaciones desde enero.

Las dificultades económicas se reflejan en el comportamiento de los consumidores, que a menudo compran lo mínimo necesario. Los panaderos aseguran que los clientes adquieren productos más básicos, como pan y tortitas, limitándose a lo que pueden pagar, y dejando de lado productos de mayor valor, como los artículos especiales de fin de semana.
Además, a pocos días de las festividades de fin de año, las expectativas de ventas de productos típicos, como pan dulce y sándwiches de migas, también son bajas. El movimiento comercial en diciembre es notablemente más lento de lo habitual, con pocas consultas para los productos navideños.

En cuanto a los precios de los productos festivos, se destacan los siguientes valores: el pan dulce de 700 gramos a $8.000, el de 500 gramos a $4.900, y los budines, que varían según el sabor, a $2.500. A pesar de la caída en la demanda, los precios en las panaderías no se han incrementado desde el 1 de julio, lo que alivia parcialmente a los consumidores.
Este complejo panorama refleja las dificultades que enfrenta el sector panadero de Mendoza, que sigue luchando con la disminución de las ventas y la necesidad de adaptarse a un contexto económico desafiante.



