Las redes sociales y los videojuegos en línea, espacios pensados para el entretenimiento, se han convertido en terreno fértil para nuevas formas de violencia digital. En Mendoza, la Dirección de Acompañamiento Escolar confirmó que se detectaron casos de grooming y bullying en estudiantes desde los 10 años, lo que enciende las alarmas sobre los peligros que enfrentan las infancias y adolescencias conectadas.
El grooming consiste en el acoso o abuso sexual a través de internet, donde adultos manipulan a menores con fines de explotación. El bullying, en cambio, es un acoso sostenido entre pares, ya sea físico, verbal o psicológico. Ambos fenómenos comparten un mismo trasfondo: la vulnerabilidad de los chicos frente a entornos digitales sin supervisión.

Roblox y los riesgos ocultos
Roblox, una de las plataformas de videojuegos más populares del mundo, cuenta con más de 350 millones de usuarios mensuales, y cerca del 40% son menores de 12 años. Funciona como un universo virtual en el que los usuarios pueden crear juegos, interactuar y hasta ganar dinero con la moneda interna, Robux.
Sin embargo, este espacio lúdico también es escenario de grooming, estafas y explotación digital. En los últimos meses, se registraron casos en Argentina donde adultos contactaron a niños a través del juego con fines abusivos. También se detectaron casinos virtuales, sistemas “pay-to-win” —que premian a quienes pagan con dinero real— y malwares que roban datos personales.
El problema se agrava porque muchas familias no conocen el funcionamiento de estas plataformas, ni las opciones de control parental que permiten limitar el chat, las compras y el tiempo de conexión.
El rol de la escuela
Desde el sistema educativo mendocino, se trabaja para formar a los estudiantes en ciudadanía digital y para detectar señales de alerta. Cuando se confirma un caso de grooming, las escuelas activan un protocolo judicial que incluye la denuncia ante el Ministerio Público Fiscal.
Si bien no existen estadísticas consolidadas, las autoridades reconocen una mayor incidencia del bullying, ya que suele manifestarse dentro del ámbito escolar. En cambio, los casos de grooming —por su carácter más privado— aparecen con menor visibilidad, aunque las denuncias comienzan a registrarse desde los 10 años.
Tecnología como aliada
Investigadores del Conicet, la Universidad Austral y la UADE trabajan en proyectos que usan la tecnología para prevenir el acoso digital. Uno de ellos es un videojuego educativo destinado a niños de entre 9 y 11 años, que enseña a identificar conductas sospechosas en redes. Otro proyecto, basado en realidad virtual, recrea escenas de bullying escolar para que los adolescentes aprendan a intervenir como testigos activos.
Qué pueden hacer las familias
Desde la ONG Chicos.net recomiendan a madres y padres:
Hablar abiertamente sobre los riesgos de internet y los videojuegos.
Acompañar sin invadir, interesándose por las plataformas que usan sus hijos.
Ubicar los dispositivos en espacios comunes del hogar.
Activar los controles parentales disponibles en cada aplicación o videojuego.
La prevención, coinciden los especialistas, empieza con el diálogo, la información y la presencia adulta. En tiempos donde el juego y la conexión son parte de la vida cotidiana, educar en el uso responsable de la tecnología se vuelve una herramienta clave para cuidar las infancias.
