Ese deseo eterno de vivir siempre como si estuviéramos de vacaciones
¿Cuál es el sentido de las vacaciones? Pasar tiempo con los afectos; hacer lo que a uno le gusta; mirar el horizonte que a uno le plazca; disfrutar de la comida, la bebida y el descanso; pensar en otra cosa que no sea la subsistencia y la satisfacción de la ambición; leer algo enriquecedor; gozar de los placeres simples de esta existencia.
Entonces, ¿cuál es el sentido de la vida, eh? ¿Qué se supone, entonces, que hace uno cuando no está de vacaciones? ¿Casi no ver a los afectos? ¿Hacer cosas que no nos gustan? ¿Vivir en un lugar del que deseamos escapar? ¿Comer cualquier cosa y descansar muy poco? ¿Tener tiempo solo para procurar sobrevivir y para nada más que eso? Si es así, algo está mal, muy mal.
Habría que tener un plan B, ¿no? Al menos habría que animarse tratar de cambiar de actividad, de lugar. Si se trabaja todo el año, si se vive todo el año padeciendo solo para tener la vida que uno desea durante dos semanas, algo no está bien. Pero también puede ocurrir que nos estemos engañando. Que no cambiamos de vida, porque es esta la que queremos, por más que reneguemos de ella.
O, también puede ser que solo se desea lo que no se tiene. Por lo tanto, tengamos la vida que tengamos, desearemos otra distinta. El césped más verde siempre es el del vecino, dicen por ahí. Quizás sea eso. Siempre lo mejor, lo ideal, la felicidad plena es algo que le pasa a otro.
Posiblemente no haya alternativa y uno esté condenado a vivir una vida apática, solo para ser feliz durante 15 días al año. O quizás haya una solución. Tal vez uno debería siempre tener a mano un plan B, suponiendo que el plan A fracase. Pensemos lo que pasa en estos días en Mendoza. Los productores de las fiestas de Vendimia departamentales siempre tienen un plan B a mano, por si la noche de la fiesta llega una tormenta espantosa que obliga a suspender todo. Para ellos, el Plan B es algo absolutamente posible, una alternativa más.
Entonces, planear así la vida, teniendo la variación de un plan original solo como otra parte del mismo plan, apenas una derivación, no está tan mal. Esto no funcionó como esperábamos, hagamos esto otro que ya teníamos contemplado. Es cierto, hay trabajos que nadie quiere hacer. Pero quizás haya una forma allí también de hacerlos soportables, incluso hasta amenos o, en todo caso, que haya una recompensa suficiente como para que la tarea se justifique. Claro, un buen pago les da sentido a muchas cosas que, por si solas, no lo tienen.
Finalmente, una mirada más apoyada en la filosofía, resuelve todo más crudamente. La vida quizás no tenga sentido y no hay que andar por ahí buscándolo al cuete, porque no lo encontraremos. Pero también esto es una forma de entender que hay que vivir ahora, porque no hay lógica. Ahora mismo, porque mañana ya no estaremos.
Vivir como si estuviéramos de vacaciones siempre, por más que nos levantemos a las 6 de la mañana para ir a la oficina a hacer un trabajo tedioso. Seguro hay algo, alguna cosa en esa vida, que justifica vivirla.