La situación actual del suministro de combustible en Mendoza y en toda Argentina ha encendido las alarmas de consumidores, empresarios y políticos. A pesar de los informes de la agencia NA que citan a fuentes de las principales petroleras negando la existencia de una crisis, la realidad en las estaciones de servicio cuenta una historia diferente.

El congelamiento de precios de las naftas y el gasoil hasta el 30 de octubre, anunciado por el gobierno, ha creado una situación insostenible en un contexto de crecientes precios internacionales del petróleo y una inflación acelerada a nivel local. Esto ha llevado a una distorsión en la economía que afecta a todos los actores involucrados: petroleras, estacioneros y consumidores.
Las petroleras se encuentran en una posición complicada, ya que deben importar gasoil para satisfacer la demanda interna, pero se enfrentan a la falta de divisas y a precios de importación exorbitantes. Esto, sumado a la presión para mantener los precios congelados, ha llevado a un cuidado extremo de los stocks, lo que se traduce en una menor disponibilidad de combustible en las estaciones de servicio.
Los estacioneros, en su mayoría pequeñas y medianas empresas con contratos de exclusividad con las petroleras, se ven golpeados por la subida de costos debido a la inflación y el congelamiento de precios. Su única opción para aumentar ingresos es vender más cantidad, lo que lleva a un rápido agotamiento de los stocks y la necesidad de solicitar más suministros.
Los consumidores finales se encuentran en la incómoda posición de enfrentarse a estaciones de servicio con faltantes de combustible, lo que genera frustración ,preocupación y mucha bronca. Además, la brecha de precios entre los sectores mayorista y minorista ha llevado a que muchos consumidores que deberían abastecerse en el sector mayorista opten por hacerlo en las estaciones de servicio, exacerbando el problema.
La resolución de esta crisis es compleja y depende de varios factores, incluyendo las elecciones próximas y las decisiones políticas en torno al congelamiento de precios y la política de importación. La Secretaria de Energía, Flavia Royón, ha confirmado que el acuerdo de precios concluye a finales de octubre, pero ha dejado en claro que la situación posterior dependerá de los resultados electorales.
En este contexto, es fundamental que los actores involucrados trabajen juntos para encontrar una solución que garantice el abastecimiento de combustible, proteja la economía y responda a las necesidades de todos los argentinos. La crisis del combustible en Mendoza y en toda Argentina es un llamado de atención sobre la necesidad de una política energética sostenible y justa.



