El sector petrolero en Mendoza atraviesa un momento delicado luego de la salida de YPF de varias áreas maduras, lo que ha provocado una reducción significativa en los contratos laborales. Se estima que alrededor de 500 contratos no fueron renovados, principalmente en la zona de Mendoza Norte, donde la operación fue transferida a la empresa Petróleos Sudamericanos SA.
La salida de YPF, un actor clave en la región, generó incertidumbre entre los trabajadores y gremios locales. La cesión de 14 áreas convencionales a diferentes empresas privadas forma parte de un plan para intentar revitalizar una producción de crudo que venía en declive, aunque con una leve mejora del 1% en 2024. Sin embargo, el cambio de manos también implicó ajustes en la plantilla, lo que ha generado preocupación.

En detalle, el área Mendoza Norte pasó a estar bajo la administración de Petróleos Sudamericanos SA, mientras que otras áreas como Llancanelo fueron cedidas a PCR y el Clúster Sur quedó a cargo de una UTE compuesta por Quintana Energy Investments y otras compañías. Estos movimientos vinieron acompañados de promesas de mayor productividad y rentabilidad, pero por ahora se reflejan en una reducción considerable de personal.
El proceso de transición no estuvo exento de tensiones. Durante casi un año, varios empleados continuaron cobrando sus salarios sin prestar servicios, mientras YPF gestionaba su salida. Posteriormente, a comienzos de abril, se informó la no renovación de los primeros 40 contratos en el clúster norte, y en poco tiempo esa cifra se elevó hasta los 500 trabajadores afectados. Mientras tanto, la situación laboral sigue siendo tensa, con miles de empleados en áreas cedidas que aguardan definiciones concretas sobre la continuidad de sus puestos de trabajo y el rumbo que tomará la industria petrolera en Mendoza.
