La industria vitivinícola en Argentina continúa mostrando una marcada brecha de género. Según el Informe sobre Perspectiva de Género en el Sector Vitivinícola 2025, únicamente tres de cada diez trabajadores son mujeres, mientras que la participación femenina en cargos de liderazgo no supera el 35%.
El relevamiento, realizado por Wines of Argentina junto con Bodegas de Argentina y Amfori, incluyó a 46 bodegas de distintas provincias, con una fuerte representación de Mendoza. Los datos evidencian que, de un total de 3.610 trabajadores, el 70% son varones y solo el 30% mujeres, una proporción que se mantiene estable en relación a informes anteriores.
Distribución desigual por áreas
El estudio muestra que nueve de las 16 áreas analizadas están masculinizadas, seis feminizadas y solo una presenta paridad. En comparación con 2023, la cantidad de sectores con equilibrio de género se redujo drásticamente, lo que refleja un retroceso.

Las áreas con mayor presencia femenina corresponden principalmente a recursos humanos, marketing, atención turística y servicios, mientras que los varones predominan en enología, logística, producción, mantenimiento y seguridad. La segregación por género mantiene a las mujeres en funciones asociadas al cuidado, la gestión de personas y la atención al público, mientras que los hombres concentran las tareas técnicas y operativas.
Techo de cristal y liderazgo limitado
En cuanto a la distribución jerárquica, las mujeres siguen subrepresentadas en los niveles superiores. Aunque en gerencias su participación alcanza un 37%, en los directorios se redujo al 31% y en los cargos de CEO al 31%, evidenciando un retroceso frente a años anteriores. En los puestos operativos la brecha es aún mayor: apenas un 18% son mujeres.

Falta de políticas de conciliación
Otro dato preocupante es que el 91% de las bodegas no cuenta con políticas de conciliación laboral, lo que limita las posibilidades de desarrollo profesional femenino. Además, la mayoría de las empresas aún no incorporan identidades no binarias dentro de sus plantillas o directamente desconocen su existencia.
En conclusión, el sector vitivinícola argentino continúa mostrando altos niveles de masculinización, con avances muy limitados hacia la paridad y con retrocesos en posiciones de liderazgo, lo que confirma la persistencia de barreras estructurales y culturales que frenan la equidad de género.
