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Remedios de Escalada: esposa y amiga del General San Martín

remedios de escalada

María de los Remedios Escalada y Quintana de San Martín, nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797 y falleció en la misma ciudad el 3 de agosto de 1823, hija del segundo matrimonio del acaudalado y destacado comerciante Antonio José de Escalada y de la dama patricia Tomasa Francisca de la Quintana y Aoiz. La Profesora Florencia Grosso, nos dice en su libro: Remedios de Escalada de San Martín su vida y su tiempo: “Por lo expuesto y por mucho más que podría decirse, podemos comprobar que en los tiempos de Remeditos, existían escuelas, maestros y textos para la enseñanza. No hay duda que su educación fue esmerada, como correspondía a hija de familia tan principal, ilustrada y progresista... Sabía el francés y tocaba piano. Hemos encontrado alguna referencia a que cantaba con gusto… Su instrucción, su refinamiento, y el halo de prestigio recibido por heredad, hacían de ella el ejemplo de la perfecta damita de su tiempo”.

Doña Remeditos, como se la conocía, era para la época de la Revolución de Mayo una de las jovencitas más distinguidas y afamadas de Buenos Aires, junto a su hermana María de las Nieves de Escalada y su hermanastra María Eugenia de Escalada, quienes junto a Doña Tomasa participaron tempranamente en la causa de la revolución a través de la donación de dinero, joyas y oro para adquirir fusiles para las tropas patriotas y de cuyo acto patriótico daba cuenta la Gazeta de Buenos Aires en su edición del 26 de Junio de 1812.

Para esa época la joven Remeditos de 14 años se encontraba de novia y comprometida, por acuerdo de sus familias, con el joven Teniente de patricios Gervasio Dorna de 22 años de edad, militar formado en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas, hijo de una de las familias importantes y ricas de la ciudad. Sin embargo con la llegada del Coronel José Francisco de San Martín al Río de la Plata aquel noviazgo quedaría trunco y Doña Remedios se enamoraría perdidamente del recién llegado y maduro oficial español, quien según las crónicas de la época posó su mirada penetrante en la jovencita Escalada.

Pocos meses después, el 12 de setiembre Remedios de Escalada y el Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo contrajeron matrimonio, bajo el beneplácito de Don Antonio y con la renuencia de Doña Tomasa; según el detalle del acta de casamiento la que expresa lo siguiente: “En doce de septiembre de mil ochocientos doce, el doctor don Luis José Chorroarín, con especial comisión del Señor provisor y Vicario Capitular, desposó privadamente por palabras de presente que hacen verdadero, y legítimo matrimonio según el orden de Nuestra Madre Iglesia a don José de San Martín teniente coronel, y comandante del Escuadrón de Granaderos de a Caballo natural del pueblo de Yapeyú en Misiones, e hijo legítimo de don Juan de San Martín, y de doña Gregoria Matorras, con doña María de los Remedios Escalada, natural de esta ciudad, e hija legítima de don Antonio José de Escalada y de doña Tomasa de la Quintana, habiéndole antes corrido las tres conciliares proclamas, sin que de su lectura resultara impedimento alguno canónico estando hábiles en la doctrina cristiana: oídos y entendidos sus mutuos consentimientos, de que fueron por dicho presbítero recíprocamente preguntados, siendo testigos entre otros don Carlos de Alvear; sargento mayor del referido Escuadrón, y su esposa doña María del Carmen Quintanilla. Igualmente en el día diez y nueve del mismo mes recibieron las bendiciones solemnes en la Misa de Velación en que comulgaron y por verdad lo firmo. Doctor Julián Segundo de Agüero” (Original en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Libro de matrimonios, número 7, folio 90. DHLGSM, T. 1, p. 406 en Torre Revello, José: Selección de documentos relativos al Libertador don José de San Martín, Buenos Aires, Instituto Nacional Sanmartiniano, 1974, p. 18).

Muy pocos meses después, como es historia conocida, San Martín debió emprender su primer misión a San Lorenzo al frente de sus Granaderos a Caballo y luego el viaje hacia el norte para reemplazar a Belgrano, en tanto Remedios quedaba en Buenos Aires en su casa familiar. Así comenzaba el derrotero de los noveles esposos: Remedios y José, cuya vida familiar quedaría atada a los vaivenes de la misión independentista del Libertador.

Luego de su paso por el Ejército del Norte José de San Martín se instaló en Saldán, Córdoba para reponerse de sus dolencias y a la espera de la designación como Gobernador Intendente de Cuyo, la que se produciría el 10 de Agosto de 1814, para pasar a Mendoza y dar inicio a su plan de liberación continental. A los pocos días del mes de setiembre, ya instalado en su “Ínsula Cuyana”, escribió pidiendo por su esposa. 

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Por esos meses el futuro libertador recibe una carta del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Gervasio Antonio de Posadas, en la que entre otras cosas le comunicaba: "... lo hago a usted descansando en su ínsula en la que aún habrá alcanzado a comer algunas uvas frescas. Trate usted de cerca y con franqueza y confianza al administrador de aduana Don Juan Gregorio Lemos y este solo vecino le dará una exacta idea de los hombres buenos y malos... por tanto, amigo mío, este solo vecino honrado dará a usted todas las noticias que usted me pidió... Sobre todo la tecla principal consiste en llevarse siempre bien con los cabildantes, sean los que fueren cada año, pues estos abarcan toda la población con sus relaciones y parentescos; de modo que estando queridos de ellos, lo estará usted de todo el pueblo"

Poniendo en práctica estas recomendaciones, el flamante Gobernador tomaba contacto con los habitantes de Mendoza quienes se ponían a disposición de su nuevo líder y vecino quien pronto ganaría el corazón y la confianza de aquellos montañeses, para ello el carácter y educación de su joven esposa, sería fundamental, en virtud de lo cual más adelante Posadas avisaba a San Martín sobre la partida de su esposa diciendo: "Mucho partido puede ganar con su trato (en aquella capital) el amable genio de Remedios, la cual va bien acompañada con Doña Benita Merlo y su esposo Manolito Corvalán, que es natural de esa ciudad, de una de las familias principales... los 600 pesos que día a su madama fueron míos y me los pagará usted del modo que dice, entregándolos al dicho don Juan Gregorio Lemos o del modo que quiera...". Tiempo después en una nueva comunicación por demás interesante Posadas le expresaba: "Me alegro que haya usted sido bien recibido de esas gentes y que el temperamento mejore su salud, en breve tendrá allá a su costilla, con cuya amable compañía se acabará de poner bueno y hará vida tranquila y deliciosa"

Preocupado por la demora de Remedios, los primeros días de Octubre recibía otra carta del Director en que le anticipaba: "Por fin ya partió su madama, la cual no ha tenido la culpa en la demora, sino sus padres, pues no han querido que pase a un país nuevo sin todos los atavíos correspondientes a su edad y nacimiento. Al fin son padres y es forzoso que al menos en esta ocasión los disculpe usted...". 

Finalmente, poco después, Remedios llegaba a Mendoza y se sumaba rápidamente a la acción política y social de San Martín. Así en la ínsula cuyana el Gobernador pudo disfrutar de su vida familiar y con amigos, si bien su ajetreada actividad, que comenzaba alrededor de las 5:00 hs. a primera hora de la mañana y concluía entrado el día cerca de las 20:30 hs., fue intensa y marcada por su acción política, militar y de gobierno, aquí en esta tierra logró, en esos dos años, formar un hogar y aferrarse a su terruño. Bien podría decirse que en tan poco tiempo, mucho le quedó por hacer, pero también es cierto que esos escasos meses le bastaron para enamorarse de Mendoza, en tanto el 24 de Agosto de 1816, pocos meses antes de su partida hacia el Cruce de Los Andes, llegó al mundo su única hija Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada, más conocida como Merceditas.

Nuevamente, como había ocurrido a los pocos meses de casarse, Remedios tuvo que aceptar la partida de su esposo, esta vez hacia la campaña de liberación continental, quedando en Mendoza junto a la pequeña de escasos 5 meses al cuidado de las familias amigas y del pueblo mendocino, quienes profesaban hacia Remedios y Merceditas todo el cariño y atenciones posibles. Si bien la familia completa podía verse cada vez que el Libertador cruzaba Los Andes camino a Buenos Aires, terminada la campaña de Chile, ante la pronta partida de la expedición libertadora al Perú y en consideración a la delicada salud de Remedios, tomaron la decisión de su retorno a Buenos Aires el 16 de Marzo de 1819 para instalarse en la casa de los Escalada al cuidado de su familia, al tiempo que podrían ayudarla en la crianza de Merceditas. En aquella oportunidad ante los peligros del viaje y por pedido de su amigo, el General Manuel Belgrano, para entonces Jefe del Ejército del Norte, ordenó la custodia de la familia del Liberador durante todo el viaje, siendo José María Paz el encargado de la escolta que acompañó a Remedios, Merceditas y su comitiva para protegerlas de las bandas de facinerosos que azolaban los caminos.

De regreso en Buenos Aires buscará en la quinta familiar su recuperación, sin embargo, por aquellos años su vida se irá apagando mientras su esposo continuaba la misión de la Independencia de América; tiempo después su delicada salud sufriría enormemente la muerte de Don Antonio Escalada y un año más tarde el 3/08/1823 moría finalmente pidiendo, con el último aliento de vida, por su amado esposo Don José de San Martín. El acta de defunción expresa: “En tres de agosto de 1823 murió María de los Remedios Escalada natural de esta ciudad, de 25 años de edad, casada con el general José de San Martín, habiendo recibido todos los sacramentos, sepultóse en el Cementerio del Norte y por ser verdad lo firmo. Doctor Julián Segundo de Agüero” (Torre Revello, José. Selección de documentos relativos al Libertador don José de San Martín. Buenos Aires: Instituto Nacional Sanmartiniano, 1974, p. 20).

Remeditos, aquella jovencita de Buenos Aires en los albores de la Revolución, dejó su nombre unido por siempre en la historia de Argentina y América al de su esposo José de San Martín. Así Remedios de Escalada de San Martín fue una mujer de su tiempo: valiente, distinguida y generosa, una mujer extraordinaria ejemplo de amor, patriotismo y sacrificio: la “Esposa y Amiga del General San Martín”, según el postrero homenaje que el mismo libertador le rindiera en su sencilla pero ilustre lápida.

Fuentes: Reseña de los retratos de Remedios de Escalada por el (MHN) Museo Histórico Nacional. Pinacoteca Virtual Sanmartiniana de Jorge César Estol, Bs. As. 2006. “San Martín: Modelo de Líder Americano” de Juan Marcelo Calabria, Bs. As. 2014. “San Martín más allá del Bronce” de Juan Marcelo Calabria y Roberto A. Colimodio, Buenos Aires. 2017. “Remedios de Escalada de San Martín: su vida y su tiempo” de Florencia Grosso, Bs. As. 1999.

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