La denuncia de abuso sexual y secuestro, protagonizada por una estudiante de 20 años, ha generado gran alarma en la comunidad de El Borbollón, Las Heras. La víctima, quien fue mantenida cautiva durante siete horas por su vecino Víctor Aníbal Rodríguez (52), tomó la decisión de abandonar su hogar, ubicado a tan solo un kilómetro de la casa del acusado, por temor a posibles represalias de los grupos delictivos con los que, según rumores vecinales, Rodríguez tendría vínculos.
A pesar de que la vivienda de Rodríguez, donde se mantiene un fuerte operativo de Infantería, está bajo custodia policial, la de la denunciante estuvo sin protección durante tres días. Esta situación, sumada a la cercanía con el agresor y a la creciente preocupación por su seguridad, llevó a la joven y su familia a mudarse a otro barrio para garantizar su protección.
Rodríguez sigue estando prófugo de la Justicia después de 72 horas desde la denuncia. En el mismo periodo, las autoridades han logrado identificar un prontuario delictivo alarmante del acusado, quien tiene antecedentes por abuso sexual y vejaciones a menores.

Un prontuario que alarma
Rodríguez tiene un prontuario delictivo por ataques sexuales que se remonta a los años '90, cuando fue denunciado por un abuso deshonesto -figura legal vigente en ese momento para definir situaciones de abuso sin acceso carnal-. En noviembre pasado, recibió una nueva denuncia por vejaciones contra tres sobrinas menores de edad, y desde entonces tiene un pedido de captura activo.
Tras esa última denuncia, Rodríguez se habría mudado a El Borbollón, donde ocupó una casa presuntamente prestada por su ex esposa.
Una provincia en vilo
El caso generó alarma social desde el momento en que se viralizó la desaparición de la joven, una estudiante del profesorado de Historia en la Universidad Nacional de Cuyo, cerca de las 14 del lunes. Su familia comenzó a buscarla desesperadamente, hasta que un chofer de colectivo la auxilió, luego de que lograra escapar tras siete horas de cautiverio.
Los detalles de la agresión sexual fueron compartidos por su hermana, quien relató que la joven fue hallada con pegamento en los ojos y marcas en el cuello, ya que su agresor la había ahorcado para que no gritara.
A pesar de no poder ver bien, logró abrir los ojos, distinguir que había ropa de mujer en el lugar y reconocer la cara del hombre que la atacó, según contó luego a su familia.
El caso está en manos de la Justicia y continúa la búsqueda del prófugo, mientras la comunidad reclama respuestas y seguridad.




