El Gobierno nacional considera “superada” la controversia que involucró al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y decidió sostenerlo en su cargo con el objetivo de reordenar la estrategia de comunicación oficial y recuperar presencia pública.
En la Casa Rosada sostienen que la continuidad del funcionario no está en discusión y confían en que el avance de la investigación judicial permitirá cerrar el capítulo sin costos políticos mayores.
Respaldo interno y estrategia de contención
Dentro del oficialismo se interpreta que la exposición de Adorni en el Congreso fue un punto de estabilización para la crisis. Según fuentes del Gobierno, el desempeño del funcionario ante la oposición dejó “conformidad” en el entorno presidencial.
“Cuando se esclarezca, Adorni va a salir fortalecido”, señalan en el oficialismo, donde insisten en que la situación judicial no afectará su rol como principal figura comunicacional del Ejecutivo.

Reordenamiento de la comunicación
Como parte de la estrategia de normalización, el Gobierno prevé reactivar las conferencias de prensa en Casa Rosada y restablecer el acceso de periodistas acreditados, tras las restricciones implementadas semanas atrás.
El objetivo es retomar la dinámica habitual de comunicación institucional y volver a posicionar a Adorni como vocero central del Gobierno.
Sin reemplazos en el horizonte
En el entorno presidencial admiten que no existe, por el momento, un reemplazo claro para la función de vocería. “El Gobierno necesita un vocero y no apareció una mejor alternativa”, reconocen en despachos oficiales.
Defensa pública del funcionario
En paralelo, Adorni volvió a defender su situación y negó las acusaciones en su contra, al tiempo que ratificó que no evalúa renunciar. En el Gobierno aseguran que la expectativa está puesta en que la causa judicial “se aclare” y pierda volumen político.
Mientras tanto, el oficialismo busca cerrar filas y encauzar la comunicación interna para evitar que la polémica vuelva a escalar en la agenda pública.
