El Gobierno decidió aplazar hasta el 7 de noviembre la licitación para privatizar cuatro represas clave del Comahue, originalmente prevista para esta semana. La decisión busca garantizar mayor participación de oferentes y obtener las propuestas más convenientes para el Estado.
Estas centrales representan cerca del 15% de la generación eléctrica del país y su venta podría generar ingresos superiores a los US$500 millones, según estimaciones oficiales. Hasta la adjudicación, las represas seguirán operadas por las actuales concesionarias: AES Argentina, Enel, Central Puerto y Orazul.

Para participar, los interesados deben contar con activos superiores a US$300 millones y un patrimonio neto mínimo de US$150 millones. Además, cada oferente podrá adjudicarse hasta dos concesionarias, mientras que no se permiten UTE ni entes públicos.
El proceso busca vender el 100% de las acciones de las sociedades concesionarias, distribuidas en un 51% de Clase A, 47% de Clase B y 2% de Clase C. Los adjudicatarios asumirán los contratos en curso, el personal y las obligaciones sociales de cada represa.
Con esta postergación, el Gobierno espera que más grupos económicos nacionales e internacionales puedan presentar sus ofertas y garantizar un proceso competitivo que beneficie a las arcas estatales.



