La agenda internacional de Javier Milei sufrió un cambio significativo con la cancelación de su viaje a Israel, que estaba programado para fines de marzo. La decisión se tomó en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, tras la ofensiva militar israelí en Gaza, y de inestabilidad interna en Argentina, marcada por importantes protestas sociales.
El aumento de la violencia en Gaza, con un alto número de víctimas, habría sido un factor determinante en la suspensión del viaje. Además, la coincidencia con una masiva manifestación de jubilados frente al Congreso, que requirió un amplio operativo de seguridad, también influyó en la decisión.

La visita a Israel, que incluía reuniones con altos funcionarios y la participación en eventos internacionales, fue pospuesta sin nueva fecha. La medida, tomada en un momento de alta sensibilidad política, refleja las dificultades del gobierno en la gestión de sus relaciones exteriores y en el manejo de la crisis social interna. Milei priorizó la situación local y el seguimiento del conflicto en Medio Oriente.



