En su controvertida intervención en el Foro de Davos, el presidente argentino Javier Milei intensificó sus ataques contra lo que él denomina "wokismo", dirigiéndose a una audiencia considerablemente menor que en su presentación anterior. Su discurso, caracterizado por un tono agresivo y generalizaciones sin matices, incluyó una condena vehemente de las políticas de género, la defensa del medio ambiente y el avance del feminismo.
Milei presentó una visión simplista y controvertida de estos temas, ignorando las complejidades sociales y políticas subyacentes. De manera particularmente polémica, declaró que la ideología de género "constituye lisa y llanamente abuso infantil" y acusó a sus defensores de ser "pedófilos," sin ofrecer evidencia alguna para respaldar sus afirmaciones. Estas declaraciones generaron una fuerte condena por su falta de rigor y su potencial para fomentar la discriminación y el odio.

A pesar de la escasa recepción positiva y las numerosas críticas recibidas por su discurso incendiario, Milei se mostró confiado en su mensaje. Su participación en Davos generó un intenso debate sobre la polarización política y la necesidad de un diálogo más constructivo en el ámbito internacional, con sus comentarios sobre la ideología de género intensificando la controversia en torno a su figura y su mensaje.
Por su parte, la Unión Cívica Radical lanzó un fuerte comunicado repudiando los dichos del presidente.



