La demora del Gobierno nacional en publicar en el Boletín Oficial la anunciada baja de retenciones genera un freno en la liquidación de exportaciones agrícolas, clave para el ingreso de divisas en la recta final del año.
La medida fue comunicada el martes, pero hasta este jueves no había sido formalizada, por lo que la reducción de las alícuotas aún no está vigente. En consecuencia, las empresas exportadoras optan por postergar operaciones mientras esperan el nuevo esquema impositivo que mejora sus ganancias.

Según lo anunciado, las nuevas retenciones quedarían así:
- Soja: de 26% a 24%
- Subproductos de soja: de 24,5% a 22,5%
- Trigo y cebada: de 9,5% a 7,5%
- Maíz y sorgo: de 9,5% a 8,5%
- Girasol: de 5,5% a 4,5%
El costo fiscal estimado de la medida oscila entre US$500 y US$700 millones, según cálculos del sector privado. Ese monto representa entre 0,08% y 0,1% del PBI, un impacto que suma presión sobre las cuentas públicas de 2026.
Mientras tanto, el sector agroexportador sigue en pausa, y la falta de oficialización del cambio amenaza con recalibrar las proyecciones de ingreso de divisas y la dinámica fiscal del próximo año.


