Tres días antes de que se desatara el devastador temporal en Bahía Blanca, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tomó una decisión que revelaría su falta de previsión: despidió a los 485 empleados de la Dirección Nacional de Emergencias, los cuales se encargaban de brindar asistencia en situaciones de catástrofes. Esta acción se enmarca en el proceso de reducción del Estado implementado por el ministro Federico Sturzenegger. La Dirección Nacional de Emergencias fue cerrada, eliminando así una de las estructuras clave para la asistencia a zonas afectadas por desastres.

La Dirección eliminada tenía como misión enviar insumos y personal profesional, como médicos, psicólogos y asistentes sociales, para ayudar a las personas afectadas por emergencias. En lugar de esta red de apoyo, el gobierno nacional decidió enviar a Bahía Blanca a los ministros de Seguridad y de Defensa, Patricia Bullrich y Luis Petri, pero la ministra Pettovello no viajó, lo que refleja la falta de respuesta ante la crisis. Los insumos enviados a la ciudad, tales como productos de limpieza y materiales para la construcción, fueron transportados por las Fuerzas Armadas, no por el Ministerio de Capital Humano.
El gobierno nacional justifica el cierre de la Dirección Nacional de Emergencias, alegando que no hubo imprudencia, sino que las responsabilidades en situaciones de catástrofes pasaron a ser gestionadas por los ministerios de Defensa y Seguridad. Según las autoridades, aunque la situación fue desafortunada, ya se había tomado la decisión con anterioridad.

El gobierno provincial, por su parte, hizo llegar a Pettovello un pedido de asistencia detallado, destacando la situación crítica en Bahía Blanca y recordando que en los últimos dos años hubo 50 municipios afectados por inundaciones, que no recibieron la respuesta necesaria de la Casa Rosada.



