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Por la renovación: la UCR nacional eligió a su presidente más joven en los últimos 134 años

Con apenas 36 años, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, fue elegido presidente del Comité Nacional del radicalismo. Respaldado por gobernadores y referentes clave, buscará reposicionar al partido en un escenario de fragmentación política y parlamentaria.

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El intendente de Venado Tuerto y vicepresidente de la UCR santafesina, Leonel Chiarella, fue elegido este viernes como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), en una decisión que marca un giro generacional en el histórico partido y lo coloca al frente de uno de los desafíos políticos más complejos desde el retorno de la democracia.

Con el respaldo de 102 delegados, el dirigente santafesino se convirtió, a sus 36 años, en el presidente más joven de la historia del radicalismo, y sucederá en el cargo al senador nacional Martín Lousteau. La elección se produjo en un contexto de crisis interna, pérdida de peso parlamentario y tensiones entre los distintos sectores que integran el espacio.

Chiarella contó con el apoyo de los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), además de los ex mandatarios Gustavo Valdés (Corrientes) y Gerardo Morales (Jujuy). En tanto, los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco), ausentes en el cónclave, no objetaron su designación.

El nuevo titular del radicalismo también recibió un fuerte respaldo del diputado nacional Martín Lousteau, líder del espacio Evolución, y del senador nacional Maximiliano Abad, presidente del Comité bonaerense de la UCR.

Vamos la UCR, carajo”, exclamó Chiarella al asumir formalmente el mandato en la sede del Comité Nacional, ubicada en la calle Alsina, en la Ciudad de Buenos Aires, ante un auditorio colmado de dirigentes de todo el país.

Vamos a dejar la vida por este partido”, arengó, y reconoció la complejidad del momento: “Decían que agarraba una papa caliente, pero asumir es el desafío más hermoso de nuestra vida política”.

En su discurso, el flamante presidente del partido se posicionó en una línea anti polarización y cuestionó la lógica de confrontación permanente. “La grieta sólo beneficia a los que forman parte de ella”, sostuvo, y remarcó que la UCR busca ofrecer “otra forma de ejercer y practicar la política”.

“Lo decimos porque son los hechos los que respaldan las gestiones de nuestros cinco gobernadores y de nuestros intendentes”, afirmó Chiarella, quien prometió “representar de la mejor manera los valores y el trabajo de la UCR”.

“La UCR gobierna cinco provincias, más de 500 intendentes, y demostramos en todas nuestras gestiones la eficiencia y que, cuando no hay corrupción, los recursos alcanzan”, subrayó. Además, destacó el rol del partido en la lucha contra el narcotráfico, especialmente en territorios complejos como Santa Fe.

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La asunción de Chiarella se da en un escenario delicado para el radicalismo en el Congreso Nacional. Tras una magra performance electoral en octubre, el bloque radical “puro” en la Cámara de Diputados quedó reducido a apenas seis legisladores, mientras que otros cinco se integraron a la bancada de Provincias Unidas, y la diputada Karina Banfi conformó un monobloque.

Si bien formalmente el nuevo presidente debería apoyarse en el bloque de la UCR, una parte sustancial de los respaldos que recibió para llegar a la conducción partidaria provino de dirigentes alineados con Provincias Unidas, como Lousteau, Pullaro y Sadir.

Chiarella busca erigirse como la cara de la renovación de los históricos “boina blanca”, con la ventaja de no pertenecer a ninguna de las facciones internas que se disputan el poder. Las diferencias irreconciliables entre el cornejismo —el sector más cercano al oficialismo— y espacios como Evolución, el pullarismo santafesino y el moralismo jujeño habían allanado inicialmente el camino para Gustavo Valdés como candidato de consenso.

Sin embargo, el ex gobernador correntino desistió para evitar el desgaste de administrar las tensiones internas del partido, lo que terminó catapultando a Chiarella como una figura de síntesis.

Reforma laboral y agenda legislativa

Consultado sobre la reforma laboral, el nuevo presidente de la UCR aseguró que trabajará junto a los bloques legislativos del partido y reconoció que “hay un sistema que no funcionó, porque hay más trabajadores en la informalidad que en la formalidad”.

Tiene que haber una modernización laboral y vamos a trabajar para que estén representadas las pymes, los trabajadores y los pequeños comerciantes”, afirmó.

También marcó coincidencias con algunos planteos del Gobierno nacional: “No es ideológico gastar menos de lo que se recauda, que los presos no cometan delitos desde la cárcel o que el Estado acompañe al sector productivo”.

Disidencias internas

La elección de Chiarella no estuvo exenta de resistencias. Sectores como Radicalismo Auténtico quedaron fuera de la nueva conducción, y referentes históricos como Federico Storani, Juan José Casella y Luis Cáceres cuestionaron la orientación política del nuevo Comité Nacional.

Desde ese espacio acusaron a la conducción entrante de buscar integrarse al armado de Provincias Unidas, al que calificaron como un “fiasco electoral” en la provincia de Buenos Aires, y anticiparon que profundizarán su propio armado interno.

Así, Leonel Chiarella inicia su mandato al frente de la UCR con el desafío de ordenar un partido fragmentado, recuperar protagonismo político y construir una alternativa en un escenario nacional atravesado por la incertidumbre y la reconfiguración del sistema político.

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