La Unión Cívica Radical (UCR) elegirá este viernes a su próxima conducción nacional en un clima marcado por tensiones internas y la necesidad de reordenarse tras el cimbronazo político que dejó la llegada de Javier Milei al poder. Aunque las negociaciones continúan, el gobernador saliente de Corrientes, Gustavo Valdés, aparece como el nombre con mayor consenso para suceder a Martín Lousteau al frente del Comité Nacional.
A días de la votación, los distintos sectores radicales aceleran los acuerdos para evitar una ruptura mayor y definir una estrategia común de cara al futuro. La elección tendrá lugar en la histórica sede de la UCR, ubicada en la calle Alsina (Ciudad de Buenos Aires), donde se reunirán 106 delegados de todo el país para definir a las autoridades que conducirán el partido durante los próximos cuatro años.

Según fuentes consultadas por Noticias Argentinas, Valdés es hasta ahora el único dirigente que logra reunir apoyos transversales dentro del radicalismo. Este miércoles dejará formalmente la gobernación para asumir una banca en el Senado provincial, un movimiento que allana su posible desembarco en la conducción nacional del partido.
La gestión de Lousteau estuvo atravesada por un conflicto interno persistente: un sector impulsaba un rol opositor más firme frente al Gobierno de Milei, mientras otro prefería acompañar algunas iniciativas oficiales. Esa división también impactó en el Congreso y en las alianzas provinciales.
En ese contexto, figuras radicales como Leandro Zdero (Chaco) y Alfredo Cornejo (Mendoza) se alinearon con el oficialismo, mientras Valdés, Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Carlos Sadir (Jujuy) optaron por integrarse al espacio Provincias Unidas.
Lousteau, que juró como diputado nacional la semana pasada, confirmó que a partir del 10 de diciembre integrará ese espacio y no el bloque tradicional de la UCR, una decisión que generó fuertes reproches internos.
“El presidente del partido juró por otro bloque, es humillante”, cuestionó un dirigente cercano al sector más dialoguista con el oficialismo, que pide un liderazgo capaz de coordinar a los distintos bloques y reconstruir la relación con el electorado radical pensando en 2027.
Aunque ese sector no descarta acompañar a Valdés, algunos dirigentes advierten dudas sobre el perfil que adoptaría el radicalismo bajo su conducción: “Valdés puso a sus legisladores en el bloque de la UCR, pero después se sacó una foto con Provincias Unidas”, señalaron en off, insistiendo en la necesidad de mantener la representación del votante de Juntos por el Cambio.
La definición del viernes será determinante para el futuro del radicalismo, que llega a esta instancia con una identidad en debate y la obligación de reposicionarse en un escenario político nacional completamente reconfigurado.
