El humor colectivo de los argentinos empieza a reflejar de forma directa el impacto de los últimos datos macroeconómicos. Amparado en la marcada desaceleración de la inflación reflejada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y los primeros brotes verdes exhibidos por el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), las proyecciones de la ciudadanía sobre el rumbo del país parecen haber encontrado un punto de inflexión, quebrando una persistente inercia contractiva.
De acuerdo con los datos aportados por el último Monitor del Humor Social y Político, elaborado en exclusiva por la consultora D'Alessio IROL/Berensztein, la tendencia negativa en la consideración pública se interrumpió tras tres meses consecutivos de deterioro. El informe online, que relevó la opinión de 800 adultos a nivel federal, detectó una mejora de dos puntos en la valoración positiva de la economía nacional, traccionada y sostenida fundamentalmente por el núcleo duro de los votantes de La Libertad Avanza (LLA).

La brecha entre la macroeconomía y el bolsillo personal
Pese a la incipiente mejora en las expectativas generales, el estudio estadístico expone una marcada polarización y una brecha visible entre la percepción del rumbo general del país y la realidad del presupuesto doméstico:
Evaluación del presente: A nivel general, el 68% de los encuestados califica la situación económica personal actual en terreno negativo, mientras que solo un 28% la considera positiva. Asimismo, la visión mayoritaria plantea que el país está peor que hace un año, una opinión compartida por el 93% del electorado kirchnerista y el 90% de los votantes de izquierda.
Expectativas a doce meses: La proyección de que la economía presentará un escenario más favorable dentro de un año también subió 2 puntos, respaldada por el optimismo del 80% de los simpatizantes libertarios. Sin embargo, en el consolidado general, el pesimismo se ubica en el 55%, una cifra que escala al 95% entre quienes respaldaron a la principal coalición opositora de centroizquierda.
En este complejo ecosistema de opiniones, la aprobación de la gestión del Gobierno nacional experimentó un leve repunte hasta posicionarse en el 39%, consolidando el respaldo de cuatro de cada cinco ciudadanos que votaron originalmente por la fórmula presidencial de Milei.
Las dos agendas: ¿qué le preocupa a los argentinos?
El informe de D'Alessio IROL/Berensztein desnudó que las prioridades y alertas cambian radicalmente según la afinidad política del encuestado, configurando agendas de preocupación totalmente disociadas.
Para el universo de votantes oficialistas, la inseguridad se mantiene al tope de la lista con un 75% de las menciones (alcanzando el 65% a nivel general), seguida muy de cerca por la preocupación ante la impunidad de posibles actos de corrupción cometidos durante las gestiones previas. Por el contrario, para el arco opositor, la principal luz roja se enciende de forma unánime ante el impacto social de los ajustes de tarifas y partidas presupuestarias que ejecuta el Ejecutivo (87%), ubicando a la incertidumbre económica como el segundo factor de desvelo general (64%).

Cambios en el podio: el ranking de imagen positiva
El desgaste propio de la gestión económica introdujo modificaciones sustanciales en la valoración de los dirigentes. Un dato llamativo del actual Monitor es que los funcionarios que ejercen la primera línea del Poder Ejecutivo ya no logran retener los lugares de vanguardia en el tablero de consideración social.
El ranking de imagen positiva quedó encabezado por el ex jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien registra un 45% de adhesión, seguido por la senadora nacional Patricia Bullrich con un 43%. El tercer escalón del podio es compartido por el ex presidente Mauricio Macri con un 39% y la referente parlamentaria de la izquierda, Myriam Bregman, que consolida un 38%.
Recién en el pelotón subsiguiente aparecen figuras de peso ejecutivo directo, como el ministro del Interior, Diego Santilli, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, ambos igualados con un 37% de imagen favorable. Por su parte, el presidente Javier Milei se ubica con un 36% de imagen positiva general. No obstante, el jefe de Estado mantiene un sólido nivel de fidelización en su base electoral, reteniendo el aval de tres de cada cuatro ciudadanos que votaron por su espacio político en los últimos comicios.
