A partir del 1 de julio de 2026, la provincia de Mendoza implementará un cambio histórico en su sistema de atención obstétrica. Según la nueva disposición del Ministerio de Salud de Mendoza , los nacimientos en hospitales y clínicas privadas dejarán de depender del médico de cabecera y serán asistidos por los equipos de guardia obstétrica de cada institución.

El objetivo central es reducir la alta tasa de cesáreas innecesarias, que en el sector privado alcanza el 78%, muy por encima del 10% al 15% recomendado por la OMS. El nuevo sistema, fija un arancel único de $1.300.000 por nacimiento, incentivando económicamente el parto vaginal sobre la cirugía.
Además, los médicos que realizaron el seguimiento del embarazo solo podrán participar si forman parte del equipo de profesionales en la guardia. Natalia Courtis, Directora de Maternidad e Infancia, señaló que se busca erradicar prácticas instaladas donde muchas mujeres terminan en cirugía sin indicación médica clara.

La medida genera fuerte polémica: el Círculo Médico de Mendoza advierte que se romperá el vínculo de confianza con el obstetra, mientras que Obstetras Unidos de Mendoza respalda la iniciativa. La medida apuesta a un cambio cultural que garantice guardias las 24 horas y respete los derechos de la mujer, aunque el debate sigue abierto en torno a la ley de parto respetado y la vulnerabilidad del momento.



