El Gobierno nacional acelera las negociaciones para avanzar con la reforma laboral y busca introducir cambios en el capítulo sobre licencias médicas, uno de los puntos más cuestionados del proyecto. El objetivo oficial es aprobar la ley antes del inicio de las sesiones ordinarias, en medio de un clima de tensión con los gremios.
La iniciativa ya cuenta con media sanción del Senado, pero el artículo que regula las licencias por enfermedades o lesiones fuera del ámbito laboral generó polémica. Según el texto original, el trabajador podría percibir un porcentaje menor de su salario durante el período de reposo, lo que despertó críticas de distintos sectores políticos y sindicales.

Desde el oficialismo adelantaron que analizan modificaciones para excluir de ese esquema a enfermedades graves o degenerativas, con el fin de reducir el rechazo y facilitar el tratamiento en la Cámara de Diputados. En paralelo, se mantiene el cronograma legislativo para debatir el proyecto en los próximos días y lograr su sanción definitiva hacia fines de febrero.
En este contexto, la CGT confirmó la convocatoria a un paro general de 24 horas el día en que se trate la reforma. La decisión aumenta la presión sobre el Ejecutivo, que sigue de cerca la postura de los sindicatos del transporte, claves para determinar el impacto real de la medida de fuerza.
En la Casa Rosada admiten que el conflicto sindical y los cambios al proyecto podrían demorar el proceso, pero sostienen que la reforma sigue siendo prioritaria. La estrategia oficial apunta a lograr consensos mínimos para convertir la iniciativa en ley antes del 1 de marzo y evitar que el debate se extienda durante el período ordinario.



