El Gobierno avanza con una reforma laboral que planea enviar al Congreso en 2025. Aunque continúa la negociación con distintos sectores, dos ejes ya fueron definidos como no negociables: el fin de la ultraactividad de los convenios y un cambio en la prelación que determina qué acuerdos prevalecen.
Fin de la ultraactividad
La propuesta busca modificar el modo en que se mantienen vigentes los convenios colectivos vencidos. Hoy, continúan aplicándose automáticamente hasta que se firme uno nuevo, lo que ha generado convenios con décadas sin actualización.
El proyecto plantea que, una vez vencido el convenio, deje de aplicarse si no se acuerda otro, quedando en pie solo los derechos mínimos de la ley laboral y del contrato individual. El Gobierno sostiene que esto permitiría forzar actualizaciones y agilizar negociaciones.

Cambios en la prelación de convenios
La reforma propone también alterar el orden de aplicación de los convenios. Actualmente, los convenios generales —por actividad— prevalecen sobre los convenios por empresa, especialmente cuando son más favorables para los trabajadores.
El nuevo esquema buscaría que los convenios por empresa tengan prioridad, incluso si sus condiciones difieren de los acuerdos nacionales. El Ejecutivo considera que esto daría mayor flexibilidad y adaptación productiva, mientras que los sindicatos advierten sobre fragmentación y desigualdades internas en un mismo sector.
Debate y perspectiva
Ambos puntos forman parte de un paquete más amplio aún en elaboración. Las definiciones finales se conocerían en diciembre, con la intención de iniciar el debate legislativo en 2025.
La discusión abre un eje central para el futuro del trabajo en Argentina: cómo equilibrar flexibilidad, protección de derechos y competitividad.
