Luego de una extensa y tensa sesión marcada por fuertes discursos y cruces entre oficialismo y oposición, el Senado de la Nación aprobó este viernes la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, convirtiéndola oficialmente en ley.
La votación terminó con 42 voluntades a favor, 28 en contra y dos abstenciones, por lo que no resultó un escollo para el oficialismo.
Varias horas de debate
La sanción llegó después de varias horas de debate en el recinto, donde senadores protagonizaron encendidas alocuciones sobre los alcances de la iniciativa. Desde el oficialismo defendieron la norma como una herramienta para modernizar el mercado laboral y fomentar la creación de empleo, mientras que sectores opositores alertaron sobre posibles retrocesos en materia de derechos laborales.
La nueva legislación introduce cambios de fondo en el régimen laboral argentino, incluyendo modificaciones en modalidades de contratación, esquemas indemnizatorios y regulaciones de las relaciones entre empleadores y trabajadores. El Gobierno sostiene que las medidas apuntan a reducir la informalidad y la litigiosidad laboral, mientras que sindicatos y bloques opositores expresaron preocupación por el impacto social de la reforma.

Tenso clima político
El tratamiento parlamentario estuvo atravesado por un clima político intenso, con discursos cruzados que reflejaron las diferencias sobre el rumbo económico y social del país.
La aprobación de la reforma laboral se produjo apenas horas después de otro avance legislativo para el oficialismo. El Congreso nacional había sancionado previamente la nueva Ley Penal Juvenil, que estableció la reducción de la edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años, una iniciativa que también generó fuerte debate político y social.
Con ambas leyes aprobadas, el Gobierno nacional consolida una jornada clave en el plano parlamentario, marcada por reformas estructurales que impactarán tanto en el ámbito laboral como en el sistema penal argentino.



