En los últimos meses, la obra social de la Universidad Nacional de Cuyo (DAMSU) se ha convertido en foco de conflictos y malestar entre afiliados y gremios docentes. Desde FADIUNC, el sindicato que agrupa a docentes e investigadores, advierten que los descuentos por aportes alcanzan hasta el 33% del salario, mientras que desde el rectorado y DAMSU sostienen que las medidas son necesarias para garantizar la sostenibilidad financiera del sistema.
A pesar de las afirmaciones oficiales sobre la continuidad de los servicios y los convenios vigentes con clínicas y hospitales, usuarios y gremios denuncian suspensiones en prestaciones, deudas con prestadores y crecientes dificultades para acceder a turnos y tratamientos médicos.

Uno de los principales puntos de conflicto es el cambio en el cálculo de los aportes individuales, que ahora toma como base una jornada laboral completa incluso para quienes trabajan a tiempo parcial o tienen doble cargo, lo que incrementó significativamente los descuentos mensuales, llegando en algunos casos a un tercio del salario neto.
Además, se cuestiona la falta de representación real y transparencia en el directorio de DAMSU. Según la normativa nacional que regula las obras sociales universitarias, deberían participar docentes, no docentes y jubilados, pero desde el sindicato aseguran que las decisiones se toman sin debate ni comunicación suficiente con los afiliados.
La situación se agravó a mediados de julio, cuando la Clínica de Cuyo anunció la suspensión de atención a pacientes de DAMSU por deudas acumuladas, lo que generó preocupación entre los afiliados. Aunque luego la atención fue restablecida tras gestiones, el episodio expuso la fragilidad del sistema. En redes sociales, usuarios compartieron experiencias negativas como cancelaciones de turnos, dificultades para acceder a guardias y cobros imprevistos, afectando especialmente a jubilados y pacientes crónicos.

El pasado 23 de julio, FADIUNC presentó un petitorio rechazando los aumentos "unilaterales" en los aportes y solicitando que la UNCuyo aumente también su contribución patronal, que se mantiene en el 6%. También pidieron la realización de una auditoría externa que transparentara el estado financiero, las deudas y convenios vigentes, y la política de coseguros.
Durante una protesta realizada el 24 de julio frente a DAMSU, la presencia de policías dentro del predio universitario generó una fuerte polémica. Desde FADIUNC denunciaron que la intervención policial fue una acción intimidatoria que vulnera la autonomía universitaria y limitó el derecho legítimo a manifestarse pacíficamente. La policía alegó haber recibido un llamado anónimo que alertaba sobre un supuesto conflicto, pero los manifestantes aseguran que no hubo incidentes violentos.

El conflicto no solo refleja problemas financieros, sino también el impacto de políticas de ajuste, la pérdida de poder adquisitivo de docentes y trabajadores y el aumento constante de costos médicos. La discusión va más allá de los números y cuestiona el derecho a la salud dentro de la universidad pública.
Aunque DAMSU publicó recientemente un listado de clínicas y servicios disponibles, muchos afiliados se mantienen escépticos ante la falta de información clara y denuncias constantes en redes sociales. Por ahora, el Consejo Superior no ha retomado el debate, y la disputa continúa sin una solución a la vista, poniendo en jaque el futuro de una obra social universitaria que enfrenta una crisis profunda.
