Dormir bien es clave para una vida larga y saludable, pero a medida que pasan los años se vuelve más difícil lograrlo. Según explicó el doctor Facundo Nogueira, jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, “con el aumento de la edad la cantidad de horas de sueño va disminuyendo” debido a una menor producción de melatonina.
Alrededor de los 70 años, el organismo produce apenas un 10% de la melatonina que generaba en la adolescencia, lo que impacta directamente en la capacidad de conciliar y sostener el sueño. A esto se suman factores como dolores crónicos, medicamentos y cambios hormonales como la menopausia, que pueden provocar sofocos, aumento de peso y mayor riesgo de apnea del sueño.

La doctora Silvana Malnis, del Hospital Alemán, señaló que el sueño es un proceso complejo que se modifica con el paso del tiempo. “Cuanto más envejecemos, perdemos sueño profundo y aumenta el sueño superficial”, advirtió.
Los riesgos de dormir mal y la automedicación
Según la Fundación del Sueño, los adultos mayores pasan más tiempo en sueño ligero y se despiertan entre tres y cuatro veces por noche. Esto genera cansancio, falta de concentración, mayor riesgo de accidentes y complicaciones cardiovasculares. Dormir menos de siete horas también duplica las probabilidades de desarrollar demencia, como Alzheimer.
El doctor Nogueira alertó sobre el peligro de automedicarse: “La mayoría de los medicamentos que se utilizan en forma voluntaria son adictivos, generan dependencia y tolerancia”. Entre ellos, las benzodiazepinas son los fármacos más frecuentes. Su uso sin control médico puede provocar síndrome de abstinencia y complicaciones de salud.
La doctora Malnis agregó que “el insomnio es un síntoma que refleja un problema subyacente. Si solo se lo tapa con medicación, la persona pierde la oportunidad de descubrir qué la está enfermando”.

Cómo dormir mejor después de los 50
Los especialistas recomiendan:
- Poner el sueño en agenda: respetar horarios fijos y programar las horas de descanso.
- Cenar liviano y al menos dos horas antes de dormir.
- Evitar pantallas antes de acostarse por la luz azul y la sobreestimulación emocional.
- Realizar actividades relajantes como yoga, lectura o meditación.
- Mantener un dormitorio oscuro, fresco y silencioso.
- Consultar al médico para detectar causas como apnea, estrés crónico o déficit nutricional.
- Usar suplementos naturales solo bajo indicación profesional.




