El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en declive, alcanzando en noviembre su nivel más bajo en los últimos 22 años, según un reciente informe de CICCRA . A pesar de una leve moderación en los precios durante el mes, los argentinos consumieron un 10,1% menos de carne vacuna en comparación con el mismo período del año anterior.

¿Cuáles son las razones detrás de esta caída histórica?
Varios factores influyen en esta situación:
- Precios elevados: A pesar de una leve desaceleración en el ritmo de aumento de los precios, la carne vacuna sigue siendo un producto cada vez más caro para los consumidores argentinos.
- Poder adquisitivo: La inflación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios limitan el consumo de productos cárnicos, especialmente de aquellos considerados de mayor valor.
- Preferencias cambiantes: Los consumidores están optando por otras fuentes de proteínas, como el pollo o los productos vegetales, buscando alternativas más económicas y saludables.

Exportaciones en alza:
Mientras el consumo interno se desploma, las exportaciones de carne vacuna continúan creciendo a un ritmo acelerado. En octubre, las exportaciones alcanzaron un nuevo máximo histórico, superando en un 14,5% el registro del mismo mes del año anterior. Los principales destinos son China, Israel y Estados Unidos.
¿Qué implica esta situación para el sector ganadero y los consumidores?
La caída del consumo interno y el aumento de las exportaciones plantean un escenario complejo para el sector ganadero argentino. Por un lado, las exportaciones generan divisas y sostienen la actividad económica, pero por otro lado, la disminución del consumo interno impacta en la producción y en los pequeños productores.
Para los consumidores, la situación se traduce en un menor acceso a la carne vacuna y en precios cada vez más elevados. Esto los obliga a buscar alternativas más económicas y a modificar sus hábitos de consumo.
