En las últimas semanas, la Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza registró un aumento en los casos de cesantías y suspensiones entre el personal no docente, principalmente celadores. Estos trabajadores, cerca de 10 mil en la provincia, cuentan con un sistema disciplinario diferenciado del docente.
Hasta ahora, en 2026 se suman 10 cesantías y cinco suspensiones, un incremento frente a años anteriores. La mayoría de los casos se relaciona con faltas injustificadas, aunque también se registran situaciones graves como adulteración de documentación o incumplimiento de funciones.

Procedimiento para cesantías y sanciones
El proceso para cesar a un celador comienza con la constancia de faltas o un informe negativo del directivo de la escuela. La DGE abre un sumario a cargo de la Oficina General de Sumarios, donde el trabajador puede presentar descargos y pruebas. Luego, el caso pasa a la Junta de Disciplina no Docente, integrada por representantes del gobierno y gremiales, que emite un dictamen final que es firmado por la máxima autoridad de la DGE.
Las sanciones se aplican según la gravedad de la falta. Por inasistencias injustificadas, la cesantía se considera cuando se superan 6 días en un período de 6 meses. Otras faltas graves pueden derivar en cesantías inmediatas, mientras que incumplimientos menores suelen resolverse con suspensiones o apercibimientos.
Rol de los sindicatos
Muchos celadores buscan asesoramiento legal de los sindicatos para preparar sus descargos. En ocasiones, las inasistencias se deben a desconocimiento de los procedimientos de licencias o limitaciones tecnológicas para justificar ausencias. En algunos casos, las suspensiones se pueden revertir mediante descargos oportunos o traslados dentro del sistema educativo.
La disputa sindical también está presente. Actualmente, el SUTE representa a todos los trabajadores docentes y no docentes ante la DGE y en la Junta de Disciplina. Sin embargo, el Sindicato de Celadores (SUCEND) reclama la representación exclusiva de su sector y propone dividir la paritaria, de modo que SUTE se encargue de docentes y ellos de celadores. La disputa gira en torno a cuestiones salariales, condiciones laborales, antigüedad y contratos, dado que los estatutos y funciones de docentes y celadores son distintos.
