Un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) denuncia una irrupción masiva de importaciones de ropa usada con graves riesgos sanitarios, ambientales y productivos. En lo que va de 2025, casi 200 camiones cargados con prendas de descarte han ingresado al país, principalmente desde Chile a través de la aduana de Jujuy, con destino al Área Metropolitana de Buenos Aires.

La magnitud del flujo es inédita. Solo en octubre ingresaron 1.067 toneladas, acumulando 3.521 toneladas en el año, lo que equivale aproximadamente al 11% del total de las importaciones de prendas. El valor de esta ropa usada es ínfimo, cotizando en promedio a 1,2 dólares por kilo, un precio quince veces menor al de la ropa nueva importada (18,4 dólares por kilo). Esta combinación de altos volúmenes y precios irrisorios genera, según la entidad, un daño profundo para la industria de la confección y el comercio local.

La CIAI advierte que el fenómeno replica la experiencia chilena, hoy cuarto importador mundial de ropa usada, donde cerca del 40% de las prendas termina en descomunales basureros textiles en el desierto de Atacama, causando una severa contaminación ambiental. Muchas de estas prendas contienen fibras sintéticas y químicos que, al desecharse, liberan microplásticos y sustancias tóxicas.


