En Mendoza, al menos 2.015 progenitores figuran en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos (Re.D.A.M), que es público y gratuito. Esta base incluye a los padres que no cumplen con la obligación de brindar la cuota alimentaria, destinada a cubrir las necesidades básicas de los hijos: alimentación, vivienda, educación, vestimenta, salud, recreación y formación profesional. La cifra real podría ser mayor, ya que muchos deudores aún no están judicializados.
La ley establece que ambos progenitores deben contribuir al sostenimiento de los hijos hasta los 21 años, o hasta los 25 si continúan estudiando y no pueden mantenerse por sí mismos. La cuota alimentaria se calcula en función de los ingresos del progenitor y suele representar entre el 20% y el 30% del salario neto. El pago puede realizarse de manera mensual, quincenal o semanal, y también puede cubrirse mediante prestaciones en especie, como colegios, clubes o seguros de salud.

En la mayoría de los casos, los deudores son hombres, mientras que las mujeres representan un porcentaje muy reducido. Para garantizar el cumplimiento de la obligación, la Justicia cuenta con distintas herramientas: embargos de salarios o bienes registrables, inclusión en el registro de morosos, multas económicas, prohibición de salir del país, suspensión de la licencia de conducir e incluso restricciones en actividades recreativas o deportivas.
Con el avance de la tecnología, el seguimiento de los deudores se volvió más efectivo. Hoy se puede acceder a movimientos bancarios o de billeteras virtuales, lo que permite identificar ingresos que antes pasaban desapercibidos, sobre todo en casos de trabajos informales. También se agilizó la notificación de las resoluciones judiciales, que ahora puede realizarse mediante medios digitales, como WhatsApp, reduciendo retrasos en los procesos.
Una estrategia reciente apunta a los progenitores afines: la pareja del padre o madre que convive con el hijo y forma parte del grupo familiar puede ser considerada responsable solidaria cuando el progenitor biológico incumple la cuota alimentaria. De esta manera, se busca garantizar el derecho de los niños y adolescentes a recibir la manutención que les corresponde, incluso si el deudor original no cuenta con ingresos o bienes suficientes.
Este mecanismo refleja un endurecimiento de la Justicia frente a los deudores alimentarios y un enfoque más amplio para asegurar que las obligaciones hacia los hijos se cumplan, ampliando la red de responsabilidad familiar y evitando que los incumplimientos queden impunes.
