La inteligencia artificial (IA) avanza en todos los ámbitos de la vida cotidiana y la escuela no queda afuera. Según la Encuesta Kids Online Argentina 2025 de Unicef, el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa, y el 58% ha utilizado herramientas como ChatGPT. El uso aumenta con la edad, siendo más frecuente entre adolescentes de 15 a 17 años.
Entre quienes recurren a estas tecnologías, dos de cada tres las usan para hacer tareas escolares. Otros usos incluyen:
Búsqueda de información sobre temas de interés (44%)
Probar la herramienta por curiosidad (33%)
Entretenimiento y diversión (24%)

Beneficios de la IA en la educación
Diversos estudios destacan que la IA puede transformar la experiencia educativa. Entre sus aplicaciones más útiles se encuentran:
Tutoría inteligente: simula la interacción con un docente, respondiendo preguntas y adaptándose al ritmo de cada estudiante.
Aprendizaje adaptativo: ajusta contenido y evaluación según el nivel y habilidades del alumno, personalizando la experiencia educativa.
Búsqueda semántica de contenidos: localiza materiales relevantes según su significado, no solo por palabras clave.
Retroalimentación y evaluación automática: ofrece comentarios instantáneos sobre errores o aciertos.
Tecnologías de asistencia: reconocimiento de voz o traducción automática, que favorecen la inclusión de estudiantes con barreras idiomáticas o discapacidades.
Apoyo académico y organización: recordatorios y orientación para planificar estudios y resolver dudas cotidianas.

Herramientas para docentes
La IA también ayuda al trabajo docente al permitir:
Creación de materiales: generar ejercicios, guías y recursos personalizados rápidamente.
Corrección automatizada: evaluar grandes volúmenes de tareas y exámenes, identificando errores recurrentes.
Seguimiento del progreso: transformar datos escolares en información útil para tomar decisiones pedagógicas y diseñar intervenciones personalizadas.
Riesgos del uso de la IA
A pesar de sus beneficios, el uso indiscriminado de IA plantea desafíos:
Aprendizaje superficial: los estudiantes pueden memorizar sin comprender en profundidad.
Reducción del pensamiento crítico: depender de la IA limita el desarrollo de creatividad, reflexión y autonomía.
Aislamiento social: puede disminuir la interacción con compañeros y docentes.
Deshonestidad académica: facilita completar tareas sin esfuerzo propio.
Sesgos algorítmicos: los sistemas pueden reproducir prejuicios presentes en los datos.
IA en Mendoza
En 2025, el Ministerio de Educación de Mendoza incorporó IA en 350 escuelas públicas, con plataformas aplicadas a Matemática, Lengua, Ciencias e Inglés. Entre ellas, la plataforma Mendoza Aumentada de FlexFlit se implementa en 130 escuelas, utilizando entre 25 y 30 herramientas de inteligencia artificial para mejorar los aprendizajes y la experiencia educativa.
El uso de estas tecnologías busca que los estudiantes desarrollen habilidades clave y los docentes cuenten con recursos innovadores que optimicen la enseñanza, adaptándose a la diversidad de ritmos y necesidades dentro del aula.
