El consumo de carne vacuna en Argentina comenzó 2026 con un marcado descenso. Según el informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), en enero el consumo aparente retrocedió 13% respecto al mismo mes del año pasado, alcanzando 182,1 mil toneladas con hueso, 27,1 mil toneladas menos que en enero de 2025.
El promedio móvil de los últimos 12 meses se ubicó en 47,9 kilos per cápita, cifra histórica por debajo de los niveles superiores a 60 kilos que caracterizaron al país durante décadas. La caída se vincula directamente con la menor faena y producción: en enero se procesaron 1,014 millones de cabezas, un 11,8% menos que el año anterior, y la producción de carne vacuna descendió 10%, hasta 239 mil toneladas con hueso.

La retracción en la industria se arrastra desde hace varios años, agravada por sequías e inundaciones entre 2023 y 2025, que redujeron el stock de animales en cerca del 6%, con pérdida de más de medio millón de cabezas. Esto provocó ventas anticipadas de hacienda, menor índice de preñez y menores zafras de terneros, generando un efecto contractivo sobre la faena.
A diferencia del mercado interno, las exportaciones se mantuvieron estables. En enero, las ventas al exterior alcanzaron 57 mil toneladas, un leve incremento de 1% respecto a enero de 2025. Esto significa que la reducción de la producción impactó principalmente en la disponibilidad doméstica, provocando la caída del consumo interno.
El escenario de precios también influye: en enero, los cortes vacunos aumentaron 3,6% respecto al mes anterior, acumulando un alza interanual de 70,8%, mientras que el precio de la hacienda en pie subió 73%. Esta suba, muy por encima de la inflación general, ha llevado a los hogares a reemplazar parte del consumo de carne vacuna por proteínas más económicas, como pollo o cerdo, cuyo precio también se incrementó, aunque mantiene un valor inferior.
El promedio per cápita de 47,9 kilos anuales refleja la consolidación de una tendencia de largo plazo: aun en meses de mayor disponibilidad, el consumo de carne vacuna no logra repuntes significativos y se mantiene en niveles históricamente bajos, muy por debajo de las décadas anteriores.
