La presencia de polillas en casa no es algo ni deseado ni agradable, ni las que encontramos en los armarios y que dañan la ropa ni las que encontramos en la cocina. Uno de los signos más reveladores de que tenemos estos pequeños insectos voladores es la presencia de una especie de telaraña sedosa que dejan en los envases de alimentos y zonas cercanas.
Hay que tener en cuenta que las polillas en la cocina, también conocidas como polillas de la despensa, llegan a los hogares generalmente a través de alimentos contaminados, especialmente granos y harinas comprados a granel o envasados sin las precauciones necesarias.

Algunos factores que favorecen su presencia son:
- Alimentos abiertos o mal sellados: Las polillas aprovechan los productos almacenados en bolsas abiertas o envases que no cierran herméticamente.
- Temperaturas cálidas y ambientes húmedos: Las polillas prosperan en temperaturas superiores a los 25 grados y en lugares con humedad.
- Despensas llenas de alimentos secos: Cereales, frutos secos, harinas, arroz y legumbres representan un festín para estos insectos, lo que facilita su proliferación.
¿Cómo desaparecen las polillas de la cocina?
Eliminar las polillas de la cocina requiere de un enfoque que combine la limpieza, reorganización y el uso de remedios caseros que repelen de forma natural a estos insectos.
Remedio casero para eliminar polillas en la cocina
Materiales:
- Algodón.
- Aceite esencial de lavanda o menta.
- Bolsas de tela pequeñas o recipientes pequeños.
El primer paso consiste en retirar todos los alimentos y envases de la despensa. Revisa cada paquete o frasco en busca de signos de polillas o larvas. Desecha cualquier producto que se encuentre infectado para evitar que las polillas se reproduzcan y contaminen otros alimentos.
Limpia cada estante con agua caliente y un poco de vinagre blanco. Este proceso elimina posibles larvas o huevos adheridos en las superficies. Seca bien cada espacio para evitar la acumulación de humedad.
Aplica unas gotas de aceite esencial de lavanda o menta en bolitas de algodón y colócalas en las esquinas de los estantes o dentro de frascos abiertos. El olor de estos aceites es desagradable para las polillas y contribuye a repelerlas.


