El Mundial 2026 no solo se juega en las canchas de México, Estados Unidos y Canadá, sino también en el terreno financiero. Los mercados de predicciones ya recibieron apuestas por un valor de casi u$s 2.000 millones destinadas a adivinar qué país resultará vencedor del certamen. A falta de más de cinco semanas para la gran final, esta tendencia encamina al torneo a romper el récord del mercado más grande de la historia dentro de este sector de la economía digital.
El volumen de operaciones se encuentra fuertemente concentrado. Solo en la plataforma Polymarket, el monto acumulado sobre el ganador ya superó los u$s 1.800 millones. Por su parte, Kalshi, el competidor más enfocado en el público de los EE.UU., reportó transacciones por aproximadamente u$s 120 millones. Según estimaciones de la consultora Macquarie, si se consideran todas las plataformas globales, las apuestas vinculadas a la Copa del Mundo podrían superar los u$s 50.000 millones este año, consolidando un espectacular salto del 43% en comparación con los registros del Mundial de Qatar 2022.

Este estallido financiero responde, en gran medida, al nuevo formato del Mundial ampliado a 48 selecciones, el cual incluye 40 partidos adicionales respecto a las ediciones previas. Los ejecutivos de la industria han promocionado este escenario como la "mayor oportunidad de apuestas" de la historia, desatando una agresiva competencia por captar capitales mediante ofertas novedosas y millonarias campañas de inversión en publicidad.
Alianzas mediáticas, sorteos y escrutinio legal
Para consolidar su liderazgo, Polymarket cerró acuerdos estratégicos con grupos de medios deportivos online como OneFootball, con el fin de integrar sus cuotas en tiempo real durante las transmisiones de los partidos. No obstante, este operador se encuentra bajo un estricto escrutinio por parte de la Justicia y los reguladores debido a sospechas de manipulación del mercado en apuestas globales previas y a investigaciones en curso por parte de fiscales estadounidenses ante presuntos casos de uso de información privilegiada.
En la vereda de enfrente, Kalshi capitaliza su estatus como el mayor operador regulado por la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE.UU. (CFTC). La firma lanzó una imponente campaña publicitaria protagonizada por el entrenador José Mourinho, que incluye el anuncio de sorteos de entradas para la final del Mundial en Nueva York y el despliegue de vallas publicitarias en la vía pública para transmitir las tendencias de apuestas en vivo. Además, los operadores han recurrido a mecanismos de autocertificación para habilitar apuestas de micro-nichos, permitiendo arriesgar capital sobre el desempeño de un jugador individual o la cantidad exacta de goles en plazos de tiempo específicos.

Especulación exótica y el fracaso de la plataforma oficial
Los primeros análisis sobre el comportamiento de los operadores revelan dinámicas alejadas de la lógica deportiva tradicional. En Polymarket, el país que concentró el mayor volumen de transacciones no fue una potencia como España, Francia o Inglaterra, sino la modesta selección de Uzbekistán. Aunque las probabilidades de una victoria uzbeka cotizan en un marginal 0,01%, el volumen de negociación superó los 58 millones debido a que la plataforma otorga recompensas financieras a los usuarios que aportan liquidez, demostrando que el interés es netamente especulativo.
Finalmente, este auge de los mercados de predicciones no ha logrado derramarse de manera equitativa. ADI Predict Street, la plataforma con sede en Abu Dhabi que fue seleccionada en abril como el socio oficial de la FIFA, ha quedado completamente marginada del fenómeno. Al cierre de esta semana, el volumen total de negociación de la aplicación oficial se ubicó por debajo de los u$s 100.000, evidenciando la dificultad de las estructuras institucionales para competir contra el dinamismo y la liquidez de los gigantes desregulados del sector.
