Salir a correr es una de las actividades físicas más populares a nivel mundial. Ya sea al aire libre, en grupo o en la cinta del gimnasio, esta práctica aporta múltiples beneficios para la salud. Pero entre quienes corren con frecuencia —y también entre quienes recién comienzan— persiste una duda habitual: ¿conviene hacerlo en ayunas o después de haber comido algo?
La respuesta, como en muchas cuestiones relacionadas con la salud, depende de cada persona, su rutina y objetivos específicos .

¿Qué implica correr en ayunas?
Hacer cardio en ayunas significa ejercitarse sin haber ingerido alimentos previamente, habitualmente después de un ayuno nocturno de entre 6 y 10 horas. Para muchas personas, esta modalidad tiene un beneficio práctico: evita la espera que generalmente se recomienda después de comer antes de hacer ejercicio (entre 30 y 60 minutos). De esta forma, pueden levantarse, entrenar y desayunar luego, optimizando el tiempo.
Además, algunos estudios señalan que ejercitarse en ayunas puede ayudar a favorecer la quema de grasas , ya que el cuerpo, al no tener reservas recientes de glucosa, recurra a las reservas lipídicas para obtener energía. Esta es una de las razones por las que el cardio en ayunas suele vincularse con quienes siguen rutinas de ayuno intermitente .
¿Es seguro entrenar sin haber comido?
En general, el ejercicio aeróbico de baja intensidad a moderada en ayunas es seguro para la mayoría de las personas sanas . Sin embargo, quienes tienen dificultades para mantener estables sus niveles de azúcar en sangre, padecen hipoglucemia o alguna condición médica específica, deben evitarlo o consultar a un profesional.
Por otro lado, si el plan es realizar entrenamientos más exigentes , como carreras de larga distancia, sesiones de alta intensidad (HIIT), ciclismo o natación prolongada, lo ideal es realizarlos en momentos del día en los que el cuerpo disponga de más energía, preferentemente con una comida previa liviana y equilibrada .

Lo más importante: escuchar el cuerpo
Si bien correr en ayunas puede aportar algunos beneficios, no es una fórmula mágica ni universal . Lo fundamental es encontrar el equilibrio entre la alimentación, el descanso y la intensidad del ejercicio.
Mantener una dieta equilibrada, rica en nutrientes y respetar los tiempos de descanso también influye en el rendimiento físico y la recuperación muscular.



