De cara al tradicional Último Primer Día (UPD) que celebran los estudiantes del último año de secundaria, las autoridades provinciales dispusieron un operativo especial de control. Aunque no hay fiestas con habilitación formal, se permiten encuentros privados. Las sanciones pueden alcanzar tanto a propietarios de salones como a padres de menores.
El Ministerio de Seguridad coordina acciones con la Dirección General de Escuelas (DGE) y los municipios. Los controles comienzan este viernes y se intensificarán el domingo por la noche, cuando se espera la mayor concentración de festejos. Participarán unos 30 inspectores distribuidos en distintos puntos de la provincia, con apoyo de personal municipal y de tránsito.

El objetivo principal es evitar la venta de entradas y el expendio de alcohol a menores. Las autoridades aclararon que no se permitirán eventos abiertos o con comercialización de bebidas alcohólicas para menores de edad y que, en esos casos, se procederá al cese inmediato de la actividad. En cambio, los encuentros privados están permitidos, aunque también serán supervisados para verificar que no haya irregularidades.
Por el momento no hay fiestas habilitadas oficialmente. En algunos departamentos se iniciaron trámites, pero la mayoría de los festejos suele organizarse en casas particulares o predios sin aviso previo. En todos los casos, se controlará que no haya venta de alcohol.

Las multas por infracciones pueden oscilar entre $5 y $12 millones para los dueños de los locales. Además, el Código Contravencional prevé sanciones para los responsables del evento y para los padres de los menores, que pueden incluir multas económicas de entre $2 y $4 millones, días de arresto o trabajo comunitario. En el caso de detectarse menores en eventos habilitados solo para mayores de 18 años, la responsabilidad recae sobre el propietario del lugar. También se dará intervención a la Justicia Contravencional y se convocará a los padres para retirar a sus hijos.
Por su parte, la DGE implementó el dispositivo “UPD 360. Antes, durante y después”, con el fin de acompañar a las comunidades educativas en la prevención. La estrategia alcanza a escuelas secundarias estatales y privadas y establece la firma de un acta compromiso por parte de las familias. Además, se recordó que no se permitirá el ingreso a los establecimientos de estudiantes que se presenten en estado de ebriedad.
