Las proyecciones privadas anticipan que la inflación de abril mostrará una desaceleración respecto a marzo, cuando el índice marcó 3,4%. Según distintos relevamientos, el dato mensual se ubicaría entre 2,3% y 2,9%, impulsado por una menor suba en alimentos y bebidas.
Durante la primera quincena, las mediciones reflejaron una moderación en los precios, con variaciones semanales que no superaron el 0,5%. En ese período, algunos rubros como carnes y lácteos encabezaron los aumentos, mientras que otros productos, como frutas, incluso registraron bajas.

El comportamiento de los alimentos resulta clave, ya que venían siendo uno de los principales motores de la inflación en los últimos meses. En lo que va del año, este rubro acumula una suba cercana al 12%, solo por detrás de educación y vivienda.
Las consultoras coincidieron en que la tendencia es descendente en comparación con el pico registrado a fines de febrero. Este escenario permite proyectar una desaceleración gradual, aunque todavía lejos de los niveles que busca el Gobierno.
A pesar de la mejora, los analistas advierten que la inflación mantiene una fuerte inercia en otros sectores. Por eso, si bien abril podría marcar un alivio, el proceso hacia una baja más pronunciada dependerá de la estabilidad económica en los próximos meses.



