La historia de Juan Bautista Bairoletto —también mencionado como Vairoletto o Vairoleto— se mueve entre documentos históricos, relatos populares y versiones contradictorias. Para algunos fue un delincuente perseguido por la ley; para otros, un personaje admirado por su supuesto enfrentamiento con los poderosos.
Existen pocas coincidencias firmes en lo que se ha escrito sobre él. Una de ellas es su nacimiento, el 11 de noviembre de 1894 en la provincia de Santa Fe. Otra es su muerte, el 14 de septiembre de 1941 en Carmensa, distrito del departamento de General Alvear. También se acepta que gran parte de su infancia y adolescencia transcurrió junto a sus padres y cinco hermanos en la zona de Eduardo Castex.
En torno a su final también conviven versiones distintas. El relato oficial indicó que murió durante un enfrentamiento con la policía mendocina. Otra versión, difundida durante años por su familia, sostiene que se quitó la vida de un disparo al verse rodeado. Así lo relató su viuda, Telma Ceballos, en entrevistas realizadas décadas después del episodio.
Hijo de inmigrantes italianos, Bairoletto fue descrito como un hombre de contextura más bien pequeña, de piel clara curtida por el sol y ojos claros. Dejó la escuela primaria siendo niño para colaborar con la economía familiar, y durante su juventud comenzó a moverse entre zonas rurales de La Pampa y Cuyo. Con el tiempo se le atribuyeron numerosos robos y hechos delictivos en la región.
Mientras la versión policial lo describía como un ladrón violento, la tradición oral lo presentó como alguien que robaba a los sectores más acomodados para ayudar a personas con menos recursos. Esa dualidad alimentó su transformación en personaje legendario.
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Uno de los episodios que suele señalarse como el inicio de su historia pública ocurrió en noviembre de 1919. En un burdel de Castex conoció a una mujer llamada Dora, con quien inició una relación. Según los relatos, el vínculo generó el enfrentamiento con un cabo de la policía pampeana, conocido como Truco Farach, que también pretendía a la joven.
La tensión escaló hasta que Farach detuvo a Bairoletto y lo golpeó en la comisaría, delante de la mujer, con la advertencia de que abandonara el pueblo. Días después, el 4 de noviembre de 1919, ambos volvieron a cruzarse en la fonda La Colonia. Tras una discusión y una agresión física, Bairoletto disparó contra el policía, que murió por la herida en el cuello. Ese episodio marcó el inicio de su vida como fugitivo.
Un mes más tarde murió su padre, Vittorio Bairoletto. La policía vigiló el velorio esperando su aparición, pero no logró detenerlo. Con el paso de los años surgió una versión según la cual el prófugo habría asistido disfrazado para despedirse.
Finalmente, en abril de 1920 se entregó voluntariamente. Recuperó la libertad el 1 de julio de 1921, luego de que el fiscal del caso retirara la acusación al considerar que el hecho había ocurrido en un contexto de abusos previos y teniendo en cuenta la edad del acusado.
A partir de entonces su figura continuó acumulando episodios, persecuciones y relatos transmitidos de boca en boca, que reforzaron su condición de personaje popular.
Más de dos décadas después, el 14 de septiembre de 1941, su historia terminó en Carmensa. Allí vivía con su esposa Telma Ceballos y sus hijas Juana y Elsa cuando un grupo policial rodeó la vivienda. De acuerdo con el testimonio posterior de su familia, Bairoletto decidió dispararse al advertir el operativo y el riesgo que corrían quienes estaban con él.
Durante años sus hijas evitaron usar el apellido familiar por temor a represalias. Con el tiempo, la figura de Bairoletto pasó a formar parte de la tradición popular argentina, entre el registro histórico y la leyenda transmitida en relatos y canciones.


