El inicio de diciembre llega con un nuevo aumento en la tarifa de la electricidad, que subirá un 2,5% desde este mes, afectando a los hogares argentinos en un contexto de creciente presión económica. La medida fue oficializada mediante las Resoluciones 1007/2024 y 1008/2024, publicadas este lunes en el Boletín Oficial, y responde a disposiciones del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).
Ajustes en los cuadros tarifarios
El incremento impactará en las facturas de usuarios de diversas categorías, que deberán afrontar costos relacionados con:
- Costo Propio de Distribución (CPD).
- Costo de la Energía Suministrada en Malas Condiciones (CESMC).
- Costo de la Energía No Suministrada (CENS).
Entre las empresas afectadas por este ajuste se encuentran Edenor, Edesur, Distrocuyo S.A., Transener y otras proveedoras del servicio en distintas regiones del país.

Preocupación por el abastecimiento en verano
A las subas se suma la incertidumbre sobre el abastecimiento energético durante el verano. Según datos de CAMMESA, la demanda proyectada en horarios pico podría alcanzar los 31.700 MW, mientras que la capacidad declarada de generación apenas cubre el 82% de esa demanda. Para garantizar un servicio sin interrupciones, se necesitarían 2.500 MW adicionales.
Un informe de la Fundación Encuentro advierte que, de no cubrir este déficit, podrían registrarse cortes de energía, afectando tanto a hogares como a sectores productivos en plena temporada de altas temperaturas.
Presión sobre la economía familiar
El incremento de la luz se suma a otros ajustes que enfrentan las familias en diciembre, como las subas en alquileres, colegios privados, prepagas y la Verificación Técnica Vehicular (VTV).
Además, un análisis del CONICET y la UBA señala que el costo promedio de los servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó en noviembre los $134.173 mensuales por hogar, representando el 11,6% del ingreso promedio.

Un desafío para los hogares
El incremento en las tarifas, combinado con la falta de previsión en el suministro eléctrico, refuerza la presión sobre los hogares en un contexto de inflación y recortes presupuestarios. A medida que se acercan las fiestas y las vacaciones de verano, las familias deberán planificar sus gastos con mayor cautela ante los nuevos ajustes.



