El presidente Javier Milei anunció que continuará con la reducción de subsidios al transporte en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), afectando especialmente a las líneas de colectivos de jurisdicción nacional que ingresan y salen de la Capital Federal. El objetivo es equiparar los costos del transporte con los del interior del país, donde los subsidios son mucho menores y las tarifas significativamente más altas.
Durante los últimos meses, la gestión libertaria había impulsado aumentos en el boleto en algunos tramos del país, pero también congeló tarifas en el AMBA y eliminó en 2024 el Fondo Compensador al Transporte, que subsidiaba a las empresas de colectivos urbanos del interior. Esto generó que varias provincias autorizaran subas más pronunciadas para cubrir los costos, como en Córdoba, donde el boleto ya supera los $1.200, casi el triple del AMBA.

Las cámaras empresarias que operan en el AMBA alertan que sin una actualización proporcional del boleto, la eliminación de subsidios podría hacer insostenible el servicio. Actualmente, el precio mínimo del boleto en las líneas nacionales es de $451, mientras que los subsidios cubren cerca del 63% del ingreso total del sistema.
Según estiman los empresarios, para equiparar los costos con el interior, la tarifa mínima debería superar los $1.000, y en ciudades como Córdoba y Rosario ronda los $1.200. De no aplicarse este ajuste, advierten que el transporte público en el AMBA podría quedarse sin funcionamiento, ya que la combinación de tarifa baja y reducción de subsidios dejaría un déficit insostenible.
El debate sobre la eliminación de subsidios y la actualización de tarifas vuelve a poner en evidencia la dificultad de equilibrar costos y accesibilidad en el transporte público del AMBA frente a la disparidad de políticas en el resto del país.
