Los ñoquis son uno de los platos más tradicionales de la mesa argentina, pero no siempre es sencillo lograr que queden livianos y esponjosos. Muchas veces, por exceso de harina o por una cocción prolongada, la preparación termina siendo pesada y compacta.

El secreto, coinciden los cocineros, no pasa por la papa ni por el agua en que se hierven, sino por la manera de manipular la masa. Cuanto menos se amase, mejor será el resultado: la textura se mantiene aireada y suave, ideal para acompañar con cualquier salsa.
Otro punto clave es escurrir bien las papas después de hervirlas y utilizarlas todavía tibias para hacer el puré. Esto evita que absorban más harina de la necesaria, garantizando una preparación ligera. Además, sumar un poco de queso rallado y yema de huevo aporta consistencia sin perder suavidad, lo que permite que los ñoquis conserven su forma sin volverse duros.

En la práctica, la receta básica incluye 1 kilo de papas, unos 250 gramos de harina 0000, una yema de huevo, queso rallado, sal y pimienta. El truco está en integrar los ingredientes sin sobretrabajar la masa, cortar los bollitos y hervirlos apenas hasta que suban a la superficie.

Así, con un detalle simple pero fundamental, se puede transformar por completo un clásico de la cocina casera y disfrutar de ñoquis livianos y esponjosos en cada bocado.
