Jorge, el tortugo marino que estuvo durante décadas en Mendoza y que se volvió un fenómeno viral por su largo viaje oceánico monitoreado por científicos argentinos, lleva tres días sin emitir señal. El último contacto satelital fue desde una bahía protegida en Brasil, poco antes de que la zona fuera azotada por un tifón.
La antena podría haberse dañado o desprendido, aunque también se baraja la posibilidad de una falla momentánea. Lo cierto es que esta es la primera vez que Jorge deja de reportar ubicación desde que comenzó su travesía, lo que ha generado un clima de incertidumbre entre los investigadores y seguidores de su historia.
Desde el equipo del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), que lidera el seguimiento del ejemplar, manifestaron su preocupación pero también esperanza. El tortugo tenía una de sus aletas marcadas, lo que podría permitir identificarlo visualmente en caso de avistamiento. Algunos especialistas creen que podría ser visto nuevamente, cuando las condiciones climáticas permitan revisar la zona de la bahía donde fue localizado por última vez.
“Jorge generó un entusiasmo único. Hay una comunidad enorme que sigue su recorrido y quiere saber cómo está”, señalaron desde el organismo científico, que ya había compartido imágenes del itinerario del animal desde las costas argentinas hasta el litoral brasileño.
Su historia trascendió lo académico y llegó al corazón de miles de personas en redes sociales. Su travesía fue seguida con mapas interactivos, videos animados y publicaciones educativas que buscaron poner en valor el trabajo de conservación de especies marinas.
Por ahora, la expectativa está puesta este viernes, cuando equipos locales intentarán detectar visualmente al animal. Mientras tanto, la comunidad científica y el público siguen atentos a cualquier novedad sobre el tortugo que se volvió un símbolo del mar y la ciencia, además de un icono de generaciones de mendocinos.


