Para comenzar un poco de historia para saber bien de qué estamos hablando. El perejil (Petroselinum crispum) es una planta procedente del Mediterráneo oriental. Desde tiempo de los griegos y romanos supieron apreciar su capital nutritivo y culinario y desde entonces se ha venido plantando hasta nuestros días.
Se destaca que es un gran actor de las dietas mediterráneas. ¿Por qué ocurre esto? Sobresale por su sabor y sus propiedades. Contribuye con vitaminas y minerales y tiene grandes beneficios para la salud de las personas.
Es importante destacar, que el perejil se resalta por sus propiedades diuréticas, digestivas y remineralizantes. Es uno de los ingredientes estrella de los conocidos como licuados de verduras verdes.
Asimismo, hacemos foco que, si lo llegas a tomar todos los días, podemos obtener grandes resultados gracias a sus fitoquímicos, muchos destacan que puede ser apreciada como una planta medicinal.
¡Atención! Especialistas comentan que se usa para descartar líquidos y toxinas, despedir arenilla de los riñones y apaciguar la congestión de la próstata y de los órganos depuradores (riñones, hígado y piel). Además, se aconseja debido a que abre el apetito y favorece la digestión.

Por otro lado, el perejil es un alimento nutricionalmente muy rico. Se trata de una de las fuentes más cuantiosas de vitamina C, calcio, hierro y vitamina A. La riqueza nutritiva del perejil, fuente de vitamina C y hierro, no tiene competidor entre las distintas hortalizas que conocemos.
Te contamos que los romanos fueron los primeros en utilizar el perejil como alimento. Esta verdura es un condimento perfecto para los guisos, aunque podemos usarlo en otras muchas recetas como sopas, mayonesas y vinagretas. En tanto que las cocinas tradicionales pueden utilizar el sabor fresco, intenso y algo picante del perejil para aliñar ensaladas, vinagretas, salsas, sopas, rellenos, platos de pasta y cocidos.


