Los balances de Tesla y Netflix, junto con los próximos datos de inflación en Estados Unidos, se perfilan como los factores determinantes para la evolución de Wall Street durante los próximos días. Los inversores esperan señales claras sobre la solidez corporativa y el impacto de las tensiones económicas y comerciales en los mercados globales.

La compañía Tesla (TSLA.O) presentará su informe de resultados el miércoles, mientras que Netflix (NFLX.O) lo hará el martes tras el cierre del mercado. Ambos reportes llegan en medio de un contexto de volatilidad y en el cuarto año consecutivo de suba del S&P 500, con expectativas altas en torno a las llamadas “megacaps” del sector tecnológico.
En el caso de Tesla, los analistas prevén una leve caída interanual de las ganancias, con estimaciones de u$s 0,52 por acción, frente a los u$s 0,72 del mismo período del año anterior. El desempeño del fabricante de vehículos eléctricos, liderado por Elon Musk, estará influido por sus avances en inteligencia artificial y robótica, además de su posición en el mercado automotriz.
Por su parte, Netflix atraviesa un escenario más equilibrado. Se espera un crecimiento de ingresos del 17,5%, impulsado por el aumento de suscriptores internacionales y la expansión del negocio publicitario. Los analistas de Wall Street mantienen una visión optimista sobre la empresa de entretenimiento, con proyecciones de un EPS de u$s 1,56 y una recaudación total de u$s 11,52 mil millones.

Además de los balances corporativos, el mercado estará atento al índice de precios al consumidor (CPI), que se publicará tras una demora de nueve días. Los pronósticos indican una suba mensual del 0,4%, que llevaría la inflación interanual a la zona del 3,1%. Un dato mayor al esperado podría reforzar la visión de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal (Fed), mientras que una cifra más baja podría abrir la puerta a un nuevo recorte de tasas en la reunión prevista para el 28 y 29 de octubre.
En paralelo, el mercado sigue con atención el resurgimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que provocaron caídas recientes en las acciones. En este contexto, los inversores evalúan si los fundamentos empresariales son lo suficientemente sólidos como para sostener la tendencia positiva del mercado de cara al rally de fin de año.
