El mercado automotor volvió a mostrar este año un comportamiento alineado con la inflación, algo que no siempre sucede en la Argentina. Con un IPC acumulado del 27,9% entre enero y noviembre, los valores de los autos 0 km avanzaron a un ritmo similar, aunque con diferencias marcadas entre las marcas y los modelos.
Aunque diciembre promedió un incremento del 1,9%, el acumulado anual de las automotrices locales terminó siendo más alto, presionado por la eliminación de un impuesto interno a comienzos de año y por el salto del dólar tras la salida del cepo en mayo. En ese contexto, solo dos marcas ajustaron sus listas por debajo de la inflación, mientras que el resto se movió en un rango amplio que fue desde aumentos del 18% hasta picos del 39%.
Entre las que menos subieron aparece Nissan, con un promedio del 18,8%, impulsado por modelos que incluso bajaron de precio. Le siguió Ford, que aplicó incrementos cercanos al 24% en conjunto, manteniéndose también por debajo del IPC acumulado.

A partir de allí, el resto de las automotrices ajustó por encima de la inflación. Chevrolet, Renault y Toyota se ubicaron en un rango que osciló entre el 28% y el 34%, dependiendo del modelo, con diferencias notorias entre vehículos importados y nacionales. En algunos casos, las versiones más equipadas superaron el 45% de incremento anual.
El grupo Stellantis fue el que registró los ajustes más altos. Fiat y Peugeot cerraron el año con subas superiores al 34%, mientras que Citroën encabezó la lista con un promedio cercano al 39%, impulsado sobre todo por sus utilitarios.
La dinámica del año dejó en claro que, con una inflación más moderada y un tipo de cambio moviéndose a otro ritmo, las automotrices debieron reacomodar precios para no perder margen ni frenar la demanda en un mercado que volvió a mostrar señales de competencia fuerte.



