La inflación en octubre marcó su nivel más bajo en tres años, con un 2,7%, lo que contribuye a una leve mejora en la tasa de pobreza, que, según estimaciones privadas, ya muestra señales de desaceleración desde el 52,9% informado por el INDEC en el primer semestre de 2024.
“La pobreza se mueve por tres factores: los ingresos, la línea de pobreza y la distribución del ingreso. La inflación afecta principalmente al segundo, ya que al disminuir, desacelera la variación de la canasta básica total, lo que puede reducir la tasa de pobreza si los salarios y prestaciones no cambian", explicó Martín González Rozada, director de la Maestría en Econometría de la UTDT.
Según sus estimaciones, la pobreza bajó al 49% en octubre, reflejando una caída desde el 55% registrado a principios de año, cuando los aumentos de la canasta no fueron acompañados por un crecimiento de los ingresos. “Si la inflación sigue desacelerando y los ingresos mejoran, la pobreza podría llegar al 45% en el último trimestre de 2024”, agregó González Rozada.

Por su parte, el economista Juan Manuel Telechea señaló que, aunque la baja de la pobreza es posible, esta dependerá de un crecimiento sostenido de los ingresos por encima de la canasta básica.
Sin embargo, Federico Pastrana, de la consultora CP, destacó que los sectores más vulnerables, como jubilados y beneficiarios de planes sociales, enfrentan una situación más compleja debido a la caída en las prestaciones y ajustes en los programas sociales.



