El Banco Central logró compras por más de usd 1.400 millones en las últimas semanas y redujo la brecha entre el dólar oficial y los financieros. Sin embargo, continúa vigente el llamado cepo cruzado, una medida que impide operar en los mercados MEP y contado con liquidación durante 90 días a quienes acceden al dólar oficial.
La restricción fue aplicada antes de las elecciones legislativas para frenar maniobras de arbitraje y luego se extendió a todas las personas humanas. Si bien el contexto cambiario mostró mayor estabilidad, desde el sector privado sostienen que la norma perdió sentido y reclaman una flexibilización, al menos para las empresas.

En paralelo, persisten las dificultades para girar dividendos correspondientes a 2025. Operadores del mercado advierten que, pese a los anuncios oficiales, las trabas administrativas y los controles bancarios hacen que el proceso sea lento y complejo, especialmente para accionistas con cuentas en el exterior.
Por ahora, el Gobierno no prevé levantar la medida en el corto plazo. La atención está puesta en la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI, que no fue cumplida en 2025. Según el ministro de Economía, una eventual flexibilización podría evaluarse recién en la segunda mitad del año.



