La mora en familias llegó en agosto al 6,6%, su nivel más alto desde 2008, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El incremento, de un punto porcentual respecto de julio, se atribuye al efecto de las altas tasas de interés aplicadas para contener el dólar y la inflación, en un contexto de fuerte deterioro del ingreso real de los hogares.

El Informe de Bancos del BCRA indicó que el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 3,7% a nivel general, aumentando 0,5 puntos porcentuales respecto del mes anterior. En contraste, la mora en el financiamiento a las empresas fue de 1,4%, mostrando una brecha significativa frente al nivel de incumplimiento de las familias.
El nuevo esquema de agregados monetarios, implementado tras la eliminación de las LEFI, generó una marcada volatilidad de tasas, sin una referencia oficial por parte del Banco Central. Esta situación llevó a que muchos ahorristas buscaran cobertura cambiaria, lo que presionó sobre el sistema financiero.

La calificadora Moody's advirtió en julio que el endeudamiento familiar seguirá deteriorándose: “Esperamos que los niveles de morosidad continúen aumentando durante 2025, hasta que las tasas reales positivas se moderen y los salarios recuperen una tendencia sostenida de crecimiento”, señaló en su último reporte.
A pesar del aumento de la mora, el crédito al sector privado mostró una expansión. La participación de los préstamos a empresas alcanzó el 23,9% del total de activos del sistema financiero, mientras que los créditos a las familias representaron el 19,8%. En conjunto, el financiamiento en pesos representó el 34,1% del activo total, y los préstamos en moneda extranjera, el 9,6%.
En términos interanuales, el crédito total al sector privado creció 13 puntos porcentuales, con un avance de 7,7 puntos en los préstamos en pesos y 5,3 puntos en dólares. Sin embargo, el saldo de previsiones del sistema financiero, equivalente al 108% de las financiaciones en situación irregular, refleja el esfuerzo de las entidades por cubrir posibles pérdidas ante un escenario económico cada vez más desafiante.
