En las últimas semanas de 2025, varios bancos líderes decidieron elevar las tasas de los plazos fijos en dólares, lo que reactivó el interés de los ahorristas y fortaleció el ingreso de divisas al sistema financiero, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria.
La suba de rendimientos se concentró principalmente en los plazos largos, de 365 días, aunque hubo excepciones. El Banco Galicia ofreció una tasa diferencial a partir de colocaciones de 180 días, acortando los tiempos habituales para acceder a mejores retornos.
Según los datos relevados, el Banco Macro, el BBVA y el Banco Nación pagaron hasta 5% anual en dólares para depósitos a un año. En cambio, entidades como Santander y el Banco Provincia mantuvieron tasas más bajas, con rendimientos marginales.

Desde el sector financiero explicaron que la estrategia apuntó a captar dólares para luego canalizarlos hacia el financiamiento de empresas exportadoras, en un escenario con restricciones en el mercado de capitales. Economistas coincidieron en que la medida no fue generalizada y respondió a necesidades puntuales de liquidez.
El impacto se reflejó en los números: los depósitos a plazo fijo en dólares pasaron de menos de USD 4.000 millones a comienzos de 2025 a USD 8.218 millones hacia el cierre del año. En total, los depósitos en moneda extranjera superaron los USD 35.000 millones, marcando un récord histórico.
Pese al crecimiento, algunos analistas advirtieron que, si se consolida la estabilidad cambiaria, el ritmo de expansión podría moderarse. En ese escenario, volvió a aparecer el debate entre aprovechar tasas inéditas en dólares o buscar alternativas financieras en pesos, con rendimientos reales positivos.



