La Provincia de Buenos Aires volvió a quedar en el centro del mapa económico, pero por razones adversas. En el marco del ajuste fiscal y la apertura de importaciones impulsadas por la gestión de Javier Milei, el distrito concentra la mayor pérdida de empresas y empleo privado registrado del país.
Según un informe del Instituto Argentina Grande, referenciado en Gabriel Katopodis, en dos años desaparecieron 24.180 firmas y se destruyeron 206.300 puestos de trabajo, lo que equivale a una contracción del 4,7% del tejido empresarial. El dato no es menor: la caída alcanza a casi todo el territorio, pero golpea con más fuerza donde la estructura productiva es más densa.
En ese esquema, Buenos Aires lidera con 6.174 empresas menos, seguida por Córdoba y Santa Fe. Sin embargo, en términos proporcionales, el deterioro más profundo se observa en provincias como La Rioja, Chaco y Catamarca, donde el retroceso supera los dos dígitos.
El informe también pone el foco en una dinámica que empieza a consolidarse: sectores que muestran expansión, como el financiero o los vinculados a recursos naturales, no logran traccionar consumo ni sostener empleo formal. Por el contrario, avanzan esquemas de precarización y trabajo en plataformas, sin impacto en la economía real.

La caída sectorial es amplia, con retrocesos marcados en transporte, servicios, inmobiliarias y actividades profesionales. En paralelo, el mercado laboral exhibe un deterioro extendido: la pérdida de empleo alcanza a 22 jurisdicciones, con Buenos Aires nuevamente al frente, seguida por CABA y Córdoba.
Por rubros, la construcción, el textil, los servicios a empresas y la metalmecánica explican buena parte del retroceso. Del otro lado, apenas algunos nichos logran crecer, como el agro, la economía del conocimiento y la educación, aunque sin compensar la caída general.
Lejos de una transformación productiva, el diagnóstico es más crudo: aumenta el empleo informal, crece el desempleo y se debilita el entramado que sostiene la actividad. Una señal de alerta que ya se traduce en menos empresas, menos trabajo y menor capacidad de consumo.


