La compra de dólares volvió a marcar un récord en Argentina: más de un millón de personas adquirieron u$s 2.262 millones en mayo, según el Balance Cambiario del Banco Central. Sin embargo, ese movimiento no se tradujo en un crecimiento relevante de los depósitos bancarios en moneda extranjera: aumentaron apenas u$s 25 millones respecto al mes anterior. ¿Dónde van entonces esos dólares?

Empresas y pymes: giros y cancelación de deudas
Especialistas consultados coinciden en que gran parte de estos dólares están siendo utilizados por empresas y pymes para cancelar deudas con proveedores del exterior. Fabio Saraniti, CEO de Win Securities, explica que muchas firmas apelan a realizar las operaciones a nombre de personas físicas para eludir la restricción de 90 días entre operaciones en el mercado oficial (MULC) y el contado con liquidación (CCL).
Por su parte, Maximiliano Ramírez, director de Lambda Consultores, destaca que los dueños de pymes también compran dólares para girarlos al exterior, ya sea para pago de servicios, compra de insumos o saldar compromisos comerciales.

El dólar como refugio: colchón, bienes durables y viajes
Para Santiago Taddei, sales trader en Estructuras Financieras Regionales, una parte de las compras se guarda en efectivo como cobertura frente a eventuales saltos del tipo de cambio. Es el clásico “dólar colchón” que no circula y se mantiene fuera del sistema.
Otra porción de estas divisas se destina al consumo de bienes durables, como autos, motos o lotes inmobiliarios, una tendencia que detecta Lucas Pussetto, profesor del IAE Business School. Con la inflación persistente, muchos prefieren usar dólares para adquirir productos cuyo valor tiende a actualizarse con rapidez.
También sigue siendo alta la demanda vinculada al turismo y gastos con tarjeta en el exterior, según señala Emiliano Franco, especialista en Mercado de Capitales.

Obligaciones negociables e inversiones privadas
Otro destino relevante son las obligaciones negociables (ON) emitidas por empresas. En este sentido, Franco destaca el éxito de recientes colocaciones con tasas de entre 7% y 8% anual en dólares, lo que representa una oportunidad de inversión para los ahorristas que buscan rendimiento sin perder cobertura frente al tipo de cambio.
Algunos bonos locales cotizan incluso con tasas reales negativas, ya que los inversores aceptan precios por encima de la par con tal de asegurar pagos en el exterior y poder utilizar esos fondos para sus propias obligaciones fuera del país.

No se bancarizan: dólares fuera del sistema
La gran mayoría de estos dólares no se bancarizan ni fortalecen las reservas, lo que evidencia la persistencia de una dolarización privada informal. Según Taddei, esto responde a un esquema de confianza todavía frágil, donde muchos actores económicos prefieren mantenerse fuera del radar oficial.
En este contexto, aunque no haya un escenario de tensión inmediata, el fenómeno representa una fuga silenciosa pero constante de divisas. Si en el futuro se consolida un marco más estable y confiable, parte de estos dólares podrían eventualmente reingresar al sistema financiero.
