La presencia de la chinche del arce ( Boisea trivittata ) en Mendoza ha desatado una nueva alerta ambiental. En una reciente entrevista en el programa de Marcelo Ortiz, transmitido por Estación Zafiro , Jennifer Ibarra, representante de la Fundación Cullunche , expresó su profunda preocupación por el impacto devastador de este insecto en el arbolado público de la provincia.

"Estamos súper preocupados porque ha sido una explosión. Nadie midió ni pensó el daño que puede hacer. Es una amenaza directa para nuestro patrimonio del arbolado público, que además tiene un valor histórico y ambiental incalculable", aseguró Ibarra.

Una plaga que avanza sin control.
La chinche del arce, originaria de Canadá y Estados Unidos , ha encontrado en Mendoza un ambiente propicio para expandirse rápidamente. El insecto ataca principalmente los fresnos, pero podría adaptarse a otras especies de árboles , poniendo en riesgo la diversidad del arbolado urbano, una característica distintiva de la provincia.
"El año pasado comenzaron a observarse los primeros casos, pero ahora es una explosión. Hay árboles completos infestados, que podrían ser devorados en menos de un mes", explicó Ibarra, quien también compartió imágenes alarmantes de la situación en distintos puntos de Mendoza.

Sin predadores naturales ni investigaciones locales
Una de las mayores preocupaciones es que no se han identificado predadores naturales en la región que ayuden a controlar la plaga. "Hemos estado observando y no hemos visto ningún pájaro que se las esté comiendo. Esto agrava aún más la situación", agregó Ibarra.
La falta de investigaciones locales sobre esta plaga complica aún más el panorama. "Va a ser necesario actuar rápido y aprender de cómo se maneja esta plaga en otros países. Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos para no afectar a insectos beneficiosos como abejas y mariposas", enfatizó.

Una amenaza para el patrimonio mendocino
El arbolado público de Mendoza es mucho más que un elemento ornamental: es parte del patrimonio cultural e histórico de la provincia. Ha sido construido y cuidado durante generaciones, y ahora enfrenta uno de sus mayores desafíos.

"Lo que está pasando no es exagerado. Si no actuamos con rapidez, esta plaga podría cambiar completamente la matriz de nuestro arbolado. Estamos en una encrucijada y necesitamos soluciones urgentes", alertó Ibarra.
El desafío de proteger el arbolado y el ecosistema
Aunque el uso de pesticidas podría parecer una solución inmediata, Ibarra advirtió sobre sus posibles efectos colaterales. "Podríamos afectar a otros insectos beneficiosos, así que tal vez sea necesario buscar aplicaciones más localizadas en las hojas infestadas", sugirió.
La situación exige una respuesta coordinada y científica , que considere tanto el control de la plaga como la preservación del ecosistema local. Mendoza se enfrenta a un desafío inédito que requiere la atención inmediata de las autoridades y la colaboración de la comunidad.
"Proteger nuestro arbolado público es proteger nuestra identidad y nuestro futuro. No podemos esperar más", concluyó Ibarra.


