MENU
ZAFIRO 89.5 EN VIVO Radio Zafiro

MENDOZA 12°C

DOLAR BLUE $1415/$1435

MENU

12°C

89.5
HISTORIAS DE POR ACÁ

La compleja y a veces graciosa relación entre la vida rural y la justicia

Esto fue así, tal cual se cuenta. Y anécdotas parecidas hay de a montones entre las formalidades del sistema.

El brazo de la ley en el campo y en la ciudad

La complejidad del sistema judicial no se lleva muy bien con el campo. La Justicia y sus hombres se sienten cómodos en la urbanidad, entre calles pavimentadas, semáforos y luces de colores. Allí hacen cumplir la ley de sus bibliotecas sin titubeos y hasta con cierta elegancia. Pero fuera de ese ambiente, en las zonas rurales, todo el sistema se vuelve bastante torpe. Allí las reglas de la Ley no son tan lógicas, no parecen tan inteligentes y, muchas veces, tampoco parecen ser justas. El hombre rural entiende otras leyes, más cercanas al sentido común, se rige por otros códigos y usa otro lenguaje.

En este cruce entre Justicia y ruralidad, se producen muchas veces situaciones grotescas y casi siempre absurdas.

El “largo brazo de la Ley” debe llegar a todos lados y, de tanto estirarlo, han surgido decenas de historias, algunas de ellas deformadas y transformadas casi en leyendas de tanto contarlas.

Héctor Pizzi Magistrali era dueño de una buena memoria y una larga carrera judicial como auxiliar judicial. Solía ir con las comitivas judiciales a algunos pueblos y parajes.

Magistrali contaba una historia ocurrida en un pueblito de 280 habitantes dispersos.

El Estado en esos lugares es apenas una comisión de fomento, que trata de gestionar soluciones para los vecinos y administra lo poco que hay para administrar.

Para juntar unos pesos para afrontar los gastos de la comisión o para que la cooperadora escolar pudiera pagarles algún viaje a los alumnos, cada tanto se organiza algo, casi siempre un baile, que también ayuda a que los pobladores se diviertan un poco.

En esos bailes, claro, abundan las guitarras, el acordeón, las empanadas y el vino.

Alcohol y aburrimiento es una combinación fuerte, y por eso suelen armarse algunas peleas en esas fiestas pueblerinas. En uno de esos pueblos se armó una de esas peleas, bastante picante y hasta con heridos. Fue una noche de sábado, allá en la primavera del 98.

Una delegación judicial debió trasladarse al lugar a realizar las actuaciones, tomar declaraciones, secuestrar lo que hubiera que secuestrar y, a veces, demorar a los implicados y después trasladarlos a la ciudad para que allí el Juzgado decidiera qué hacer.

Un auxiliar, el más ducho con la máquina de escribir, fue el que se encargó de tomar las declaraciones.

Entre otras personas, una mujer había resultado con alguna herida menor de arma blanca.

Para que constara en las actuaciones, el auxiliar le preguntó:
¿Usté resultó herida en la reyerta?

La mujer miró preocupada al hombre, pensó un ratito y contestó:
No, señor. En la reyerta no. La herida fue entre la reyerta y el ombligo.

Suscribite al newsletter

Todas las noticias de Mendoza y del mundo en tu correo